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jueves, 4 de febrero de 2016

PREMIO COMUNICACIÓN 2015 DE LA SOCIEDAD GEOGRÁFICA ESPAÑOLA


PREMIO COMUNICACIÓN: EDITORIAL LAERTES

CUARENTA AÑOS INSPIRANDO VIAJES
Editar en España es siempre una aventura, y editar guías y libros de viaje hace cuarenta años era una verdadera odisea. Cuando apenas había traducciones al castellano de los viajeros clásicos, y solo se podían encontrar buenas guías en francés, inglés o alemán, Eduardo Suárez y Carme Miret se propusieron hacerlo, creando una pequeña editorial que hoy, cuatro décadas más tarde, sigue siendo una referencia para los viajeros españoles. En los tiempos antes de Internet su colección de guías "Rumbo a..." ha acompañado a muchos viajeros (y continúa haciéndolo) hasta lugares de los que no existía ninguna referencia en español. En su amplio fondo editorial destacan las colecciones: "Nan‐Shan", que con 86 títulos publicados recoge a autores clásicos reconocidos (Bates, Wallace, Burton, Kipling, D.H. Lawrence, Chateaubriand, Le Corbusier, entre otros) junto a autores contemporáneos, algunos reconocidos y otros que esperan serlo con el tiempo y con un poco de justicia (Newby, Hopkirk, Briongos, Pancorbo, Pigariova, Pitarch y otros); la segunda, "Rumbo a…", con más de ochenta destinos, fue la primera escrita por autores españoles, conocedores del país, en contacto con sus gentes y entendidos en la información práctica, fundamental y necesaria para moverse con soltura; y la tercera, "Poal de Llibres", dedicada a viajes gastronómicos, a visitar los lugares donde la Historia ha dejado huellas, o sencillamente parajes cercanos donde perdernos durante un buen fin de semana. En 2015 cumplió 40 años después de haber publicado centenares de libros de los más variados temas, no exclusivamente de viajes, desde ensayos de cine hasta pedagogía, siempre con un rigor y coherencia que les ha hecho ganar un enorme prestigio en el ámbito editorial y sobre todo, entre los grandes viajeros en busca de inspiración, información y buenos consejos.




martes, 17 de junio de 2014

Novedad:

LOS VIAJES Y LAS HORAS
de Rafael Manrique  


Veinticuatro viajes (y uno más) a lugares repartidos en los cinco continentes, cada uno narrado a una hora del día considerada la perfecta para este lugar. Viajes reales y posibles, descritos desde un punto concreto: un bar, una esquina, un banco, un puente, una orilla... Aquí el lector –y viajero virtual– conectará cada lugar con poesía, cine, narrativa, teatro y ese «apresar las cosas según vienen», en palabras de Magris, que enriquecen la experiencia de la lectura y del viaje real.


Rafael Manrique, psiquiatra y psicoterapeuta, concibe el viajar como uno de los mejores modos de obtener la inefable experiencia de, al igual que Moisés, «sentirse extraño en tierra extraña».

jueves, 11 de julio de 2013

Japón

Estampas japonesas en el Museo del Prado (Madrid) del 12 de junio al 6 de octubre


Para saber más sobre Japón y su cultura: Viaje al Japón, de Rudyard Kipling (Traducción, notas y edición de Emili Olcina). 


El texto de Kipling sobre el Japón, una joya de la escritura turística, de una amenidad extraordinaria, mantiene una actualidad pasmosa gracias a la casualidad que hizo de Kipling uno de los poquísimos grandes escritores occidentales que pudieron contemplar y describir el Japón moderno en los momentos mismos de su gestación, en pleno período revolucionario Meiji. Con un ritmo magistralmente medido para cautivar al lector, mediante una combinación sostenida de efectos cómicos y de brillantes pinceladas descriptivas, Kipling contrasta el Japón tradicional, rebosante de refinada belleza, con las reformas modernizadoras de un país que, sin perder conciencia de su riqueza estética y su originalidad, adopta a marchas forzadas modelos occidentales.

Con el ensayo introductorio y las notas, el novelista y ensayista Emili Olcina, autor también de la traducción, ensancha y enriquece el panorama del conjunto del libro situando el viaje de Kipling al Japón en sus varios contextos: histórico, político, biográfico y literario.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

«Cerrado 24 horas»: crónica de un viaje casi imposible. Una reseña de Pablo-Ignacio de Dalmases

Hace algunos años solía decir en broma que había tres países inexistentes, que sólo existían en la ficción geográfica, porque no conocía a nadie que hubiese estado nunca en ellos: Mongolia exterior, Albania y Corea del Norte. Con el desmoronamiento del sistema comunista resultó acreditado que los dos primeros existían realmente y Albania incluso «escupió» una buena parte de su población en forma de emigración más o menos ilegal a los países vecinos, particularmente Italia mientras que al fin Corea del Norte, elevada al primer plano de la actualidad periodística por su programa nuclear y su dinastía comunista, abría a la vez sus fronteras muy discretamente un turismo selectivo y controlado. Por esta rendija logró colarse la curiosidad de la locutora de radio Beatriz Pitarch que se desplazó a tales efectos hasta Pekín con su compañero Pau y consiguió para ambos milagrosamente el visado que les permitiría penetrar en el más secreto de los países del mundo contemporáneo. La experiencia resultó tan extraña y surrealista que Beatriz ha querido relatarla con el libro «Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte» (Laertes) que constituye uno de los escasísimos testimonios que poseemos de un autor español sobre este particular. 

 A la vista de lo que explica la autor, Corea del Norte es lo más parecido al universo orwelliano de 1984, un Estado de corte medieval y, a pesar de su carácter comunista y por ende ateo, teocrático, puesto que toda la vida de sus habitantes gira en torno a la divinización de la dinastía Kim, fundada por Kim Il Sung, el «Eterno presidente» y «Amado líder», sucedido por su hijo Kim Jon Il, «Gran líder» o «Querido líder» y éste, a su vez, por Kim Jong Un, hijo de una bailarina que fue la tercera pareja del padre, recientemente encumbrado a la cúpula del partido único, del ejército y del Estado tras el fallecimiento de su progenitor. Se trata de un verdadero culto de latría al que los coreanos están sometidos en todos los instantes de su vida y sobre todo desde el momento en que alcanzan su mayoría de edad y reciben un pin con la imagen del «Eterno presidente» que deberán llevar siempre -¡y no perder nunca!- a título de salvífico escapulario. 

 Beatriz y Pau, con el belga Sebastien, la argentina Marina, la curiosa pareja formada por el mexicano Horacio y la despampanante rusa Irina -que se pasea por la empobrecida Corea a bordo de un coturnos de aguja- y el norteamericano Jason, recorren el país en un itinerario cerrado en la imprescindible compañía de sus guías Kang y Kim, de los que no pueden separarse sino para penetrar en sus habitaciones y de los que no pueden deshacerse ni para salir a dar un paseo fuera del hotel. Beatriz describe la irracionalidad de un sistema que ha convertido a todos los coreanos en autómatas sin opinión propia alguna, imposibilitados de salir de su país y convencidos de que viven en un paraíso, a pesar del hambre, la carencia de libertad y el aislamiento. La autora puede eventualmente «eludir» del cerco establecido por sus vigilantes, como durante la visita al parque de atracciones o cuando viaja de regreso a Pekín en tren y consigue que el severo Kim desate su lengua gracias a la cerveza y el licor en las conversaciones nocturnas de sobremesa, lo que le permite conocer algunos datos de la existencia de corrupción, estraperlo y otras situaciones férreamente escondidas a los ojos de los visitantes.

Pablo-Ignacio de Dalmases / Diario Marítimas, agosto 2012

lunes, 25 de junio de 2012

Novedad editorial: «Viaje por Rusia», de Théophile Gautier

VIAJE POR RUSIA 
Théophile Gautier
—traducción de Sonia Mansberger—
 



En invierno de 1858, Théophile Gautier, «el poeta impecable, el perfecto mago de las letras francesas y maestro y amigo» de Charles Baudelaire, se desprende de la «nostalgia azur» que siente por el Mediterráneo y se lanza al «vértigo del Norte», a la gran Rusia.

En pleno invierno, habiendo superado ya el trayecto que cruza Alemania, Gautier enlaza San Petersburgo con Moscú, dando lugar a las primeras muestras de la irresistible belleza de sus descripciones. Su visión pictórica —colorista y plástica— alcanza desde las extensas llanuras colmadas de nieve hasta la tregua que representan los salones de las estaciones de tren, con sus amplias cristaleras y plantas tropicales, puntos de encuentro en los que confluyen milagrosamente las distintas Rusias que conforman el imperio. Y así llegamos a Moscú, y así sentimos nosotros, los lectores, la fascinación y el desafío descriptivo que supuso para Gautier recorrer sus plazas y sus catedrales, y ante todo, el Kremlin.

La historia nos cuenta que Gautier no pudo o no supo adaptarse de nuevo a París. La llamada del «vértigo del Norte» le devuelve a Rusia en verano, y si antes la recorrió en ferrocarril, ahora es el río Volga quien le acompaña en su periplo. Si antes el murmullo del diablo del viaje le incitaba a visitar el Kremlin, ahora le guía hacia Nizhni-Nóvgorod, ciudad que albergaba en esos tiempos una importante feria que reunía toda clase de razas y dialectos; persas, siberianos, tártaros de Manchuria, armenios… a la espera de los chinos.

Théophile Gautier (Tarbes, 1811- París, 1872) Es uno de los escritores centrales de la literatura del siglo XIX. De su inicial inclinación por la pintura extrae el colorismo y precisión de sus descripciones, de su amistad con Gérard de Nerval, el gusto por lo fantástico y lo siniestro, de su relación con Victor Hugo, su devoción por la poesía. Gautier participa del apogeo del Romanticismo: bohemia, dandismo, «paraísos artificiales» y una extensa actividad literaria en el terreno de la poesía, la crítica, la novela, el relato fantástico y el libro de viajes. Tras una paulatina ruptura con el Romanticismo, Gautier consagra el parnasianismo. Por ello Baudelaire abre Las flores del mal con la dedicatoria a su maestro y amigo. Tentado de igual manera por «la nostalgia del azur» mediterráneo y por el «vértigo del Norte», escribe Viaje por España, Viaje a Italia y el libro que ahora presentamos, Viaje por Rusia. Maestro de toda una generación de escritores, amigo de poetas, pintores y científicos, sus restos descansan en el cementerio de Montmartre.

domingo, 24 de junio de 2012

«Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte», de Beatriz Pitarch, en el Diario del Alto Aragón.


HUESCA.- “Corea del Norte es el país más singular del mundo, cerrado las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. El único régimen estalinista de carácter hereditario del planeta ha permanecido impasible a los cambios de la historia, poniendo a prueba la inevitable apertura que comporta la globalización y limitando al máximo la mirada curiosa del viajero. Y habitando esta parte del tablero geoestratégico, un pueblo orgulloso paralizado por la disciplina y el terror”. Estas palabras corresponden al libro Cerrado 24 horas, crónica de un viaje a Corea del Norte (Laertes, 2012), que la jaquesa Beatriz Pitarch presentará hoy, en la Feria del Libro de Huesca, acompañada por el músico Raúl Usieto “Pecker” (19,30 horas). Se trata de su segundo título, después de El Chador Azul.
La pasión de esta locutora de radio y fotógrafa por la escritura deriva de su fascinación por los viajes y su necesidad de comunicar. “Tras la experiencia de El chador azul, en el que plasmaba las aventuras ocasionadas al atravesar Irán en silla de ruedas junto a mi madre, me propuse continuar mi búsqueda de la belleza en lugares controvertidos -explica-. Por eso viajé a Corea del Norte, un destino del que se habla mucho pero se sabe poco. Anoté cuidadosamente todos los detalles del viaje en mi diario, como parte de una necesidad personal.Tenía que escribir lo vivido para digerirlo mejor”.
El libro es un recorrido por Corea del Norte, un destino marcado por un sistema político extremo y totalitario. La autora pretende acercarse a los habitantes para comprender su forma de vivir y de pensar. “Otra persona, habiendo visto lo mismo que yo, lo describiría de otra manera. He tratado de ser objetiva, pero inevitablemente lo hago desde mi prisma. Lo que a mí me maravilla al de al lado le puede horrorizar y viceversa. Cuando insisto en que el libro no es un tratado sobre política es porque tienen más peso -o eso he intentado- las relaciones humanas entre los norcoreanos y los diferentes viajeros, que las decisiones correctas o incorrectas de una dinastía megalómana”.
Viajar a Corea del Norte le obligó a aceptar una serie de condiciones como la prohibición de moverse por libre, no usar teléfono móvil o no caminar sola por la calle. El viaje le ha aportado mucho. “El lugar invita a la reflexión constante sobre cómo somos manipulados unos y otros. Las mentiras de ambas partes, la adoración extrema por obligación, las contradicciones, la supervivencia, la resignación…”. Ésta es la primera vez que Beatriz Pitarch firma libros en la Feria de Huesca, por lo que se confiesa “feliz y radiante” ante la posibilidad de compartir esta aventura con la ciudad.
Texto: Myriam Martinez

lunes, 18 de junio de 2012

Días de radio: «Cerrado 24 horas», de Beatriz Pitarch, en Radio 5!

A continuación, os ofrecemos el corte del programa de Radio 5 «Otros acentos« en el cual se habla extensamente de Cerrado 24 horas, el libro de viajes sobre Corea del Norte de Beatriz Pitarch. ¡Adelante!

 


viernes, 15 de junio de 2012

Pablo-Ignacio de Dalmases, sobre «De comerse el mundo. La cocina de los viajeros españoles», de Ángel Martínez Salazar


La cocina de los viajeros españoles



«Hay una cosa que un viajero -o cualquier turista debiera hacer cuando llega a un lugar desconocido…: acudir al mercado local, pasear en los amaneceres, asomarse a los establecimientos de todo tipo, buscar la música que hace cantar y bailar a sus habitantes, visitar los museos y rincones emblemáticos, asistir a una manifestación cultural típica, ojear la prensa local, conversar -incluso por señas o en chabacano- con la gente y, desde luego, probar la comida y bebidas de la zona». Un sabio consejo con el que Ángel Martínez Salazar inicia su libro De comerse el mundo. La cocina de los viajeros españoles (Laertes).

Uno de los mejores alicientes de cualquier viaje es el descubrimiento de las cocinas locales, que son el resultado tanto de la disponibilidad real de materias primas, como de siglos de tradiciones, culturas, hábitos e incluso normas y prejuicios religiosos. Variedad ciertamente amenazada por la creciente globalización, con la subsiguiente imposición de pautas de alimentación que tienden a una peligrosa uniformidad. Martínez Salazar ha seleccionado una cuidada, amplia y variada antología de textos de viajeros españoles en lo que éstos hablan de sus aventuras gastronómicas en tierras lejanas e ignotas, desde los clásicos de los grades descubrimientos como Fernández de Oviedo, fray Juan González de Mendoza, Eugenio de Salazar o Pedro Menéndez de Avilés, los viajeros del siglo XIX, cuales Cristóbal Benítez, Manuel Iradier, Ali Bey el Abasi o Pedro Artonio de Alarcón, los expertos gastronómicos de nuestro tiempo, como Nestor Luján y Juan Perucho o lo nómadas contemporáneos, como es el caso de Rusiñol y Sagarra en la primera mitad del siglo XX o Reverte, Pancorbo, de la Cuadra y Leguineche en nuestro tiempo. Todo ello para descubrir que, como dice un viejo refrán, «todo lo que nada, corre o vuela, a la cazuela».

De ahí que Martínez Salazar traiga a colación exquisiteces como perro asado en Filipinas o Corea, taquitos de gusanos en México, saltamontes de Arizona, ratas al ajillo de Rotterdam, estofado de pene de búfalo, mus de serpiente cascabel en Tokyo, mono verde asado en el Congo, huevos de hormigas rojas en Laos, Thailandia y México, guiso de canguro en Australia, huevos de iguana en Colombia, foca hervida en Alaska, ahumado de orugas, sapos, termitas y hormigas en Colombia, y asado de perro en la islas Carolinas. Como dicen en Cuba, para gustos hay colores… y ¡y sabores!

Pablo-Ignacio de Dalmases, Diario Marítimas

jueves, 7 de junio de 2012

"La jotera viajera". Mondosonoro charla con Beatriz Pitarch acerca de «Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte


Beatriz Pitarch no tiene ni idea de bailar jota pero cuenta con un cuerpo lo suficientemente jotero como para enfundarse una mochila y tomar rumbo a Corea del Norte. La periodista nos abre esa caja acorazada en su segundo libro: Cerrado 24 horas. (Laertes, 2012)



La inquietud es lo que predomina en la mirada de Beatriz Pitarch. por inquietud más que por relax, la periodista, escritora y fotógrafa, decidió visitar Corea del Norte con su pareja. Todo un planazo, vamos.

«No viajo para descansar, viajo para aprender. Yo quería aprender a encontrar la belleza en los lugares grises, y Corea del Norte se me antojaba un destino en blanco y negro. Era un reto más interesante buscar color allí que en un campo de margaritas»

Y lo consiguió. El ser humano en cualquier lugar del mundo aunque quieran disfrazarle de robot. «Personalmente ahí es donde encontré la belleza, en las emociones. El trato con los habitantes norcoreanos era habitualmente distante. Todo está controlado, los textos, las fotos, las palabras… las conversaciones eran frías e impersonales. Conseguir romper esa barrera y escuchar hablar con los sentimientos, hizo que valiera la pena todo lo demás»

Traspasada la muralla de hormigón se encontró con el gran enemigo de occidente. «Los norcoreanos con los que hablé repetían un discurso aprendido desde niños, y eso no les hacía ni mejores ni peores. Si cualquiera de nosotros hubiésemos nacido en Corea del Norte haríamos exactamente lo mismo. Hablé con norcoreanos muy simpáticos y con otros muy serios, como en cualquier lugar del mundo. Para hablar de malos y buenos tendríamos que apuntar más arriba. ¿Quién toma las decisiones? ¿Quiénes lo permiten?»

Así que no se corre peligro visitando el país. «El miedo paraliza y deja el camino despejado a los déspotas. Lo que tuve es respeto un poco de sentido común. No provocar innecesariamente a personas armadas, por ejemplo»

Seguro que hay quien opina que los países autodenominados democráticos deberían entrar en Corea del Norte para mostrar a sus gentes lo que es de verdad la libertad. «Hay que matizar que Corea del Norte también se autodenomina país democrático. República Democrática Popular de Corea, es el nombre oficial. Es un tema puntiagudo y que genera miles de reflexiones. ¿Qué es lo correcto? ¿Y qué es la libertad? ¿Lo nuestro? ¿Por qué? ¿Lo de ellos? ¿En serio? ¿Somos mejores o peores al permitir que el “derecho” a la vivienda, educación o sanidad sea para los más ricos? ¿Qué podrían aprender ellos de nosotros? ¿Y nosotros de ellos? ¿Podríamos aprender también de nuestros errores? ¿Podrían hacer lo mismo los norcoreanos? ¿Podría pasar algo de eso sin tener que recurrir a la violencia? ¿Valdría la pena? Cualquier respuesta crea nuevas preguntas, que a su vez, tampoco son fáciles de responder»

Curiosamente Pitarch, en su libro, no cae en lo habitual entre las publicaciones que hablan de Corea del Norte y que se centran más en criticar al régimen que en exponer objetivamente lo que allí sucede. «Nada de lo que digo es una verdad absoluta. Si volviera ahora a Corea del Norte, es posible que viviese todo de otra manera, dependiendo de los compañeros de viaje o los guías que el gobierno me pudiera asignar. Este libro es una impresión personal de lo que yo viví en un momento concreto, con unas personas concretas. Es la historia de siete viajeros variopintos y la relación que entablamos con nuestros inseparables guías, ordenada cronológicamente». 

¡Convencido! Quiero llevarme a mi chica a Corea del Norte en viaje romántico. No sé si decantarme por Viajes El Corte Inglés o Viajes Halcón. «Adelante. La ausencia de turismo en Corea del Norte se debe más  la escasez de demanda que a la falta de oferta. Hay que contar con la presencia obligatoria de dos personas a tu lado durante todo el trayecto. Revisan tus textos, tus palabras y tus fotografías. Constantemente. Hay que aceptar la prohibición de moverse por libre y respetar sus continuos rituales de alabanzas al líder. Si aceptas las condiciones, busca una agencia autorizada y a por ello. No te dejará indiferente»

Si no te atreves viaja hasta allí a través de Cerrado 24 horas. Más Info: beatrizpitarch.com . Sergio Falces.

miércoles, 18 de abril de 2012

«Los coreanos creen que viven en el paraíso». Antón Castro entrevista a Beatriz Pitarch para «El Heraldo de Aragón»

Antón Castro entrevistó a Beatriz Pitarch —autora de Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte— para el Heraldo de Aragón. A continuación, podréis leer la entrevista.



Había publicado ‘El chador azul’ (Laertes), sobre Irán. ¿Qué aprendió de aquel viaje? 
Aprendí mucho. Fue un viaje que marcó un antes y un después. Antes me limitaba a ver monumentos y llevarme algunas fotos de recuerdo, ahora viajo siempre con la intención de conocer a las personas. Intentar comprender cómo viven, cómo piensan en sociedades distintas a la nuestra.  

¿Qué le llevó a Corea del Norte? 
Quería descubrir la belleza en un lugar hostil. Todos los relatos que había leído sobre Corea del Norte lo pintaban como un lugar gris y robotizado.Me parecía el destino más horrible para unas vacaciones. Por eso fui. Quería saber si sería capaz de hallar en ese marco algo que pudiera emocionarme de forma positiva. 

¿Por qué ha elegido ese título? 
Corea del Norte es un lugar aislado. Ni los norcoreanos saben exactamente qué sucede fuera, ni nosotros sabemos con claridad qué ocurre dentro. Para el norcoreano medio, la frontera está cerrada 24 horas. No hay posibilidadde salir del país. Y para el extranjero, entrar tampoco es una tarea sencilla. Tener algo cerrado las 24 horas es extraño. Es como si no existiera. 

¿Qué es lo que más le impresionó ahí? ¿La absoluta dependencia del «Amado Líder», quizá? 
Entre otras muchas cosas. Corea del Norte es un destino paradójico en el que muchos aspectos impresionan, para bien o para mal. Por ejemplo, también me impactó el orgullo con el que se muestra el pueblo. Siempre con la cabeza alta: aseguran que son felices por vivir en lo que consideran el paraíso. 

¿Comprobó que para ellos es como la divinidad, el Dios? 
Algún habitante nos lo dijo literalmente: «No creo en ningún dios, solo creo en el Líder. Él es mi dios». El Líder es considerado como un padre, un guía, alguien a quien venerar y honrar constantemente: Kim Il Sung, Kim Jong Il. Lo ven como un protector ante la maldad capitalista y alguien a quien amar por encima de todo. La vida del norcoreano se centra en engrandecer la imagen del líder. También nos dijeron que en la versión de Corea del Norte, los norteamericanos se sitúan en la cúspide de la maldad. 

¿Qué le pareció lo más inquietante, lo más perturbador? 
A veces me parecía estar en un videojuego. Todo era igual. Filas ordenadas para esperar el autobús, sonrisas milimétricamente idénticas para dar la bienvenida, desfiles masivos con una sincronización exacta. Es todo tan perfecto que parece irreal. Eso era inquietante. 

¿Intuyó que existía descontento?
 Los norcoreanos nos explicaban con orgullo su sistema de gobierno. Tanto si lo piensan realmente como si no lo hacen, lo único que pueden hacer es venerarlo.Hacer lo contrario supondría un delito. 

¿Tuvo la sensación de que siempre estaban vigilados? 
Más que una sensación, es un hecho. Hay dos personas durante toda la jornada que se preocupan de seguir tus pasos, ver lo que dices, comprobar lo que escribes y revisar lo que fotografías. Todo el rato.

Se habla mucho de Cuba y de Corea. ¿Cómo definiría usted ese vínculo?
En Cuba hay vida, sexo, música, risa y espontaneidad. Esa parte no la encontré en Corea del Norte. Nodigoquenoexista, pero loque se mostraba al turista era mucho más robotizado. 

¿En qué medida se confirmó lo que había leído? 
Hubo de todo. Confirmé mucho de lo que había leído pero también hubo aspectos que me sorprendieron, comoperderme sola, sin guías, en un parque de atracciones. El balance fue positivo.No repetiría, pero me alegra haber aprendido que casi todo, también en Occidente, es mentira. ANTÓN CASTRO

martes, 17 de abril de 2012

Beatriz Pitarch arrasa en Zaragoza con su «Cerrado 24 horas.Crónica de un viaje a Corea del Norte»


Beatriz Pitarch y Antonio Castro, durante la presentación en  el teatro Principal de Zaragoza






lunes, 2 de abril de 2012

Novedad editorial: «Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte», de Beatriz Pitarch

CERRADO 24 HORAS 
Crónica de un viaje a Corea del Norte
 —Beatriz Pitarch— 

Más información sobre el libro


Corea del Norte es el país más singular del mundo, cerrado las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. El único régimen estalinista de carácter hereditario del planeta ha permanecido impasible a los cambios de la historia, poniendo a prueba la inevitable apertura que com-porta la globalización y limitando al máximo la mirada curiosa del viajero. Y habitando esta parte del tablero geoestratégico, un pueblo orgulloso paralizado por la disciplina y el terror. 

Pero Beatriz Pitarch, como ya hizo en Irán, eleva su mirada por encima de los muros para tratar de descubrir en la medida de lo posible cómo se vive y cómo se piensa en un país diseñado por la asfixiante propaganda oficial. Por eso estamos delante de un libro de viaje como los de antes, que se adentra en los lugares más misteriosos y herméticos para aportar luz ahí donde nunca antes ha habido. 

Beatriz Pitarch (Jaca, 1977) es locutora de radio, fotógrafa y viajera con predilección por los lugares recónditos. Su pasión por comunicar le ha llevado a realizar varias exposiciones fotográficas y a publicar sus relatos en diversas revistas culturales. Su pasión por viajar le ha llevado a recorrer más de treinta países en los últimos años, siempre pegada a una cámara y un bloc de notas, dispuesta a dejarse sorprender. De la suma de ambas pasiones surgió El Chador Azul (Editorial Laertes, 2009), su primer libro, basado en un recorrido por el Irán actual.

jueves, 15 de marzo de 2012

"En busca de la recepta perfecta", una reseña de «De comerse el mundo», de Ángel Martínez Salazar

Esta crónica la firma Pablo Fernández, para El Periódico de Catalunya.


Caviar y hormigas, langosta y rata… Lo que para un occidental provoca dolor de estómago, para un asiático es “bocata di cardinale”.

Gracias a varias novedades literarias, el viajero descubrirá todo un universo de recetas. En la época en que el actor Paco Martínez Soria hacía furor en los cines españoles se decía que a los hombres se les conquistaba por el estómago. Afortunadamente, la sociedad ha cambiado y los roles ya no responden a modelos tan sexistas: en la actualidad ni hombres ni mujeres tienen tiempo de cocinar. Sin embargo, la gastronomía se ha convertido en un fenómeno cultural y económico que acapara titulares en los periódicos y minutos en radio y televisión. El mundo de los viajes no vive ajeno a este boom.

 Antes de coger el avión, el turista del siglo XXI no duda en documentarse convenientemente acerca de la gastronomía de su destino y de los restaurantes que merece la pena visitar. Entre el creciente número de libros que satisfacen por igual a viajeros y gastrónomos destaca el reciente De comerse el mundo, de Ángel Martínez Salazar. Este sorprendente recorrido por la gastronomía del planeta cuenta con una atípica peculiaridad: además de viajar en el espacio, lo hace en el tiempo. El autor reúne de una forma enciclopédica numerosas anécdotas y fragmentos de viajeros del siglo XV al XXI. Al consultar la entrada Venado, por ejemplo, vemos cómo el naturalista español José Longinos Martínez Garrido describe en su Diario de las expediciones a las Californias (1787) la forma en que los indios obtienen este tipo de carne: “La cacería la hacen también disfrazándose como la hembra del venado, con una cabeza que vacían y, pintándose de ceniza, van en los mismos ademanes de comer, reclamando al macho hasta que se acerca a tiro de flecha”. Obviamente, una obra de este tipo recoge innumerables platos exóticos, sorprendentes y algunos… poco apetitosos. “Luego que acampamos a las tres de la tarde, los soldados del real, en los matorrales de él, hicieron una gran cacería de ratas que comieron con deleite”. Así lo consignaba el franciscano Juan Agustín de Morfi en su Viaje de Indias y Diario del Nuevo México (1771).

 Aunque no todo en este libro se limita a rarezas culinarias (rarezas desde el punto de vista occidental), hay que reconocer que los párrafos más jugosos responden a aquellos que trasladan al lector a escenarios de aventura. “Nunca entendí que con la cantidad de peces maravillosos de que disponen, los zorros volantes les puedan encantar tanto a los tongueños –y a otros muchos isleños de los Mares del Sur–. Todos se hacen lenguas de las delicias de un buen murciélago cocinado con coco” (Luis Pancorbo, Son los mares del Sur).

Un excelente complemento a este enfoque literario y aventurero es El mundo en un plato (El País Aguilar), una guía que recorre el planeta en busca de las recetas típicas de cada continente. Así, si uno viaja a Estados Unidos debe saber que uno de sus platos estrella es la langosta de Maine. Esta guía descubre cómo y dónde disfrutar de este exquisito plato.

lunes, 23 de enero de 2012

«De comerse el mundo», de Ángel Martínez Salazar, en el Diario de Noticias (y el diario Deia)

El periódico Diario de Noticias (y el diario Deia) se hace eco de la publicación de De comerse el mundo, de Ángel Martínez Salazar, y ha charlado con él. Producto de esa conversación surgió este artículo, que queremos compartir con vosotros.



'De comerse el mundo' recoge la gastronomía de la literatura viajera EL ESCRITOR ÁNGEL MARTÍNEZ SALAZAR HOMENAJEA A LOS AVENTUREROS "A TRAVÉS DE LO QUE COMIERON" R. USÚA.


 ESTELLA-LIZARRA. El periodista y escritor alavés Ángel Martínez Salazar (Nanclares de Oca, 1957) es, desde su adolescencia, desde que descubrió a Alexander von Humboldt y su Del Orinoco al Amazonas, un gran apasionado de las historias de viajeros. "Me quedé enganchado con lo que contaba". Quizá por eso, con 20 años se lanzó a descubrir Cuba navegando en un buque soviético o con apenas 16 y movido por la Revolución de los Claveles, cargó con la mochila, "un billete de mil pelas", y recorrió Portugal haciendo dedo.

Este hombre de letras, que vive entre Gasteiz y Sorlada, es un auténtico ratón de biblioteca, aunque lo que de verdad le quita el sueño es la literatura de viajes. "Si echan una buena peli, la veo, pero si no leo. Y si en casa tengo 3.000 libros, 2.000 son de viajes y los he leído todos", señala. Tanta es su pasión que acaba de publicar una nueva obra titulada De comerse el mundo. La cocina de los viajeros españoles. "Es, básicamente, un homenaje a todos esos viajeros curiosos que ha habido a lo largo de la historia, y qué mejor forma que hacerlo a través de lo que han comido por aquí y por allá". O lo que han visto comer a su alrededor. "Cuando voy a viajar, sobre todo si es a algún país lejano, procuro primero leer libros de viajes, autores interesantes y, obviamente, como vasco, no puedo dejar de pensar en la comida", se ríe. 

Martínez Salazar describe su obra, de la Editorial Laertes, como "un libro para comérselo" y dice que nace como hobby, aunque desde el más absoluto rigor y con una exquisita documentación. "Entre libro serio y libro serio (lleva una veintena), me dedico de vez en cuando uno de estos para mí, que son al final los que mejor me salen. Necesito algo que me entretenga, me divierta, me entusiasme…, porque si no, me aburro y ya no tengo edad para hacer chorradas. Llevo 25 años haciendo crítica literaria como periodista, y es muy bonito, pero también muy árido. He tenido que leer auténticos peñazos, y esto me relaja, me sirve para desengrasar". 

VIAJEROS ESPAÑOLES 
En esta obra se circunscribe casi exclusivamente a viajeros españoles, desde descubridores del Nuevo Mundo hasta contemporáneos, donde recopila figuras como las de Tomás de la Torre, Antonio de Ulloa, Manu Leguineche o Javier Reverte. Dice que pensó en restringirlo a aventureros vascos (de los que ha escrito muchísimas páginas), pero lo desechó porque "se me hubiera quedado corto". También se le pasó por la cabeza ampliarlo a viajeros universales, aunque, como dice, "hubiera salido de ahí la Espasa Calpe". 

A modo casi de enciclopedia, y aunque se ha permitido ciertas licencias, el autor habla y detalla la gastronomía de los cinco continentes, reuniendo anécdotas, historias y fragmentos de obras de autores-viajeros, desde el siglo XV, cuando comer era la principal preocupación, hasta el actual, en el que comer ciertas cosas es casi un reto. En ese sentido destaca los prejuicios que hay en muchas ocasiones. Señala que, a fin de cuentas, los motivos culturales y religiosos han venido determinando la manera de alimentarse en cada lugar: desde el perro en China o Corea del Sur, los saltamontes en México, las avispas y abejas en Sri Lanka, e incluso recopila alguna que otra historia de tribus antropófagas que los viajeros han ido dejando en los libros. "Con la comida, y también con otras cosas, hay muchos prejuicios. Prueba de eso es por ejemplo el zorro. Tú le dices a un inglés, que por cierto en general comen de pena, que coma zorro y te dice que no, que se alimenta de alimañas y tal. Sin embargo, en algunas regiones de Rusia antes era un plato exquisito. O el caviar. A ti te ponen eso en el plato, te lo enseñan, y dices '¡qué asco!'; pero por algo será tan caro". 

También De comerse del mundo está lleno de guiños, guiños a su tierra de nacimiento y a la de adopción, como es Nafarroa. "Hablo de los caracoles como el plato tradicional del patrón de Araba. Pero tú le dices a un extranjero que coma eso e igual vomita. En este sentido, el refranero es bastante exacto. Todo lo que corre, nada o vuela…, a la cazuela". Martínez Salazar también pone peros a lo que se viene a llamar comida regional o estatal, y cuenta la influencia del continente americano. "Es mi continente; si volviera a nacer, lo haría en América del Sur, me da igual el país. Y por eso en el libro hay mucha América. De allí trajeron el tomate, el pimiento, el maíz, las alubias, el cacao… Yo me pregunto qué comerían nuestros ancestros hace 200 años, porque, por ejemplo, la patata en Nafarroa y Araba no lleva más de 150 años, aunque parece que está de toda la vida. En realidad no, se empieza a generalizar a mediados del siglo XIX. Y hace 40 o 50 años aquí se hablaba de los espárragos como una especie de raíces", señala este escritor, que reconoce que le encantaría viajar más. "Me gustaría tener dos vidas, una para viajar y otra para quedarme en casa. Pero me dicen que es imposible", concluye.

lunes, 16 de enero de 2012

Novedad editorial: «De comerse el mundo. La cocina de los viajeros españoles», de Ángel Martínez Salazar

DE COMERSE EL MUNDO 
La cocina de los viajeros españoles 
—Ángel Martínez Salazar—


En el corazón de un viajero hay curiosidad, asombro y algo de desapego, ¿pero y en su estómago? 

De comerse el mundo explora los nuevos caminos que ha emprendido nuestra gastronomía a lo largo de la historia partiendo de las experiencias de exploradores del Nuevo Mundo, comisionados, avanzadillas eclesiásticas, viajeros, escritores y cronistas que han dejado constancia de sus descubrimientos y sus asombros culinarios. También de sus aprensiones. 

 El autor reúne de un modo enciclopédico anécdotas, historias y fragmentos de obras de autores españoles (y algunos extranjeros) sumamente ilustrativos de la visión de su tiempo, desde el siglo XV —cuando encontrar alimentos era la principal preocupación—, al siglo XXI —cuando el reto es comer las más suculentas variedades de bichos sin inmutarse—; de M. de Anglería, Tomás de la Torre, o Antonio de Ulloa a Javier Reverte, Manu Leguineche o Luis Pancorbo pasando por J.M. de Sagarra y Santiago Rusiñol. 

Es este, al fin y al cabo, un auténtico festín, un bufet libre para curiosos, viajeros y gastrónomos que empieza y acaba en los mercados de todo el mundo. 

Ángel Martínez Salazar (Álava, 1957), es periodista y escritor. Autor de una veintena de libros entre los que destacan: Manuel Iradier, las azarosas empresas de un explorador de quimeras (1993); Aquellos ojos extraños: Euskal Herria en los libros de viaje (1995); El señor de Itzea. Apuntes para una geografía barojiana (2002) y Geografía de la memoria. Aventureros, exploradores y viajeros vascos... (2005). Desde 1982 colabora en diversos medios de comunicación, se ha especializado en historia de América y viajeros españoles de todos los tiempos, y ejerce la crítica literaria. Ha conseguido finalizar su primera novela: Solo un hombre solo y prepara un ensayo sobre los corresponsales de guerra españoles.

lunes, 31 de octubre de 2011

«Viajes para mitómanos», de Alonso Ibarrola, en "Travelport"

Hay muchas motivaciones para decidir el destino y el itinerario de un vieja y una de ellas, cada vez más importante a medida que aumenta el nivel cultural medio, es la de tratar de encontrar en paisajes y monumentos la huella dejada por los hechos, personajes importantes del pasado o mitos de cualquier tipo. Este es, por tanto, el leit-motiv que ha llevado al veterano periodista José Manuel Alonso Ibarrola a escribir este libro en el que explica recorridos asociados a determinados hechos, leyendas, personajes o mitos ubicados en Europa.

Los mitos cuya huella propone reseguir son variados: pueden ser de carácter legendario (canales venecianos); literarios (La vuelta al mundo en ochenta días o El código da Vinci); artísticos (Gaugin); bélicos (desembarco de Normandía); cinematográficos (El tercer hombre); religiosos (el catarismo en el sur de Francia); o biográficos (Eugenia de Montijos en su exilio de Inglaterra y Madrid.

El viajero amante de los mitos puede, por tanto, imaginar que res respira el mismo ambiente que aquellos otros personajes reales o ficticios, aunque en ello haya mucho de imaginación porque algunos personajes y lugares reseñados han cambiado copernicanamente a lo largo de los siglos.

Pablo-Ignacio de Dalmases, Travelport.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Novedad editorial: «El Egipto de los magos», de Rudyard Kipling

—Rudyard Kipling—
Edición de Emili Olcina




Kipling viaja a Egipto y visita el Sudán entre invierno y primavera de 1913 movido por el deseo de “descubrir el sol”, y los juegos de luces y sombras darán las páginas más llamativas de un texto que varias veces proporciona ejemplos modélicos de impresionismo literario y casi se diría que pictórico. Sus descripciones del desierto o de los colosos de Abu Simbel hacen que el texto literario adquiera las propiedades de las más límpidas imágenes visuales, o en las necrópolis egipcias hace sentir la humedad, la opresividad y los ecos y resonancias en las cámaras y pasadizos subterráneos de las tumbas labradas en la roca y a la vez transmite el encanto de las escenas de la vida cotidiana representadas en sus paredes.

Pero Kipling viaja también para conocer los peligros que amenazan el dominio de Gran Bretaña en sus colonias norteafricanas. Más allá de la brillantez paisajística, su texto remite a la formación, en el norte de África, de movimientos anticolonialistas que, ceñidos entonces a la lucha por la soberanía nacional, se situaban ya en la línea que lleva a la lucha por la soberanía popular en las revoluciones democráticas desencadenadas en 2011.

Rudyard Kipling. Novelista, poeta, brillante periodista, e indiscutido como uno de los más grandes (según muchos, el más grande) de los autores de narrativa breve en lengua inglesa, Rudyard Kipling (su nombre de pila es el del lago inglés junto al cual se conocieron sus padres) nació en Bombay (India) el 30 de diciembre de 1865. Con sus relatos publicados en la India desde 1884 ganó fama internacional, y en 1889 llegó ya consagrado a Inglaterra, donde residió (salvo por paréntesis en los Estados Unidos y África del Sur) hasta su muerte (en Burwash, Sussex) el 18 de enero de 1936. Especialmente popular por sus dos Libros de las tierras vírgenes (1894 y 1895) y por Kim (1901), desde 1907 es el ganador más joven (41 años) del Premio Nobel de Literatura. Pese al humor alegre de varias de sus obras más famosas, una pista fiable de su clima espiritual es su maestría en el género del terror fantástico.

El preparador de esta edición, Emili Olcina, es novelista, ensayista y, a veces, guionista de cine. Ya se ha ocupado de Kipling preparando, para esta misma colec­ción, la edición de Viaje al Japón.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Novedad editorial: «Viajes para mitómanos», de José Manuel Alonso Ibarrola

VIAJES PARA MITÓMANOS

—José Manuel Alonso Ibarrola—



Este libro es una caprichosa selección de escenarios recorridos por el autor a lo largo de treinta años en calidad de periodista y escritor de viajes. La selección tiene un denominador común: Son rutas sugerentes, diversas, fuera de los circuitos tradicionales, idóneas para quienes consideren que viajar puede ser algo más que una distracción: una emoción.

Para aquellos que, admiradores de un escritor, un cineasta, un músico o un pintor, quieren evocar los escenarios donde transcurrieron sus vidas y los personajes de sus obras. Es decir, para quienes se consideren, como el autor, mitómanos, fetichistas o cualquier otra «extravagancia» que convierte sus viajes en algo personal e inolvidable.

José Manuel Alonso Ibarrola (San Sebastián, 1934). Escritor y periodista. Su actividad literaria oscila entre la literatura de humor y la de viajes, a la que se ha dedicado en los últimos años. Colaborador asiduo en prestigiosas publicaciones periódicas, ha recibido galardones de los gobiernos italiano y francés por sus trabajos periodísticos. Está considerado uno de los pioneros en la promoción de “rutas culturales”. Para más información sobre sus obras, se puede consultar su página web: www.alonsoibarrola.com.

Viajes para mitómanos comprende las siguientes rutas para mitómanos:

Italia mía

Piamonte: los caminos secretos

Venecia: una ciudad de leyendas

Parma: por tierras de Verdi

Florencia: una ciudad con vistas

Nápoles: canciones y milagros

Abruzzo: al otro lado de los Apeninos

Cerdeña: sortilegio y bandoleros

La ruta de «El Código da Vinci»

A la búsqueda de Marcel Proust

Tras las huellas de Paul Gauguin

La vuelta al «pequeño mundo» de Julio Verne .

Normandía: Día D-Hora H

En el país de los cátaros

Provenza: de Aix a Arles

Loira Atlántico: de Le Mans al Océano

jueves, 2 de junio de 2011

Una reseña sobre "Viaje al Japón", de Rudyard Kipling

esta reseña sobre Viaje al Japón, de Kipling, apareció en la revista Album. Letras-Artes, en su número de primavera 2011.



Hay países y culturas que, pese a estar muy occidentalizadas y ocupar un gran lugar en el mundo económico y cultural, siempre tienen un toque de misterio y fascinación para el europeo: el pueblo japonés es uno de esos lugares. La reciente catástrofe de Fukushima ha arrojado en la prensa centenares de interpretaciones e interrogaciones sobre el carácter japonés. De ahí el interés de la lectura de este Viaje al Japón, de Rudyard Kipling.

Los libros de viajes de grandes autores no son guías de viajes, ni por supuesto profundos ensayos sobre el tema, sino sobre todo aquel paseo del espejo de Stendhal opr una realidad desconocida, que una persona dotada de una mirada genial nos entrega. De ahí que discrepe de la introducción de Emili Olcina en este volumen, que simplemente ve a Kipling como un imperialista inglés. Y recomiendo leer las palabras de Borges sobre Kipling en su famosa Biblioteca de Babel. La mirada siempre burlona e inteligente de Kipling sobre la modernización de la vida japonesa, a la vez que sobre las geishas, el ejército o las costumbres niponas, es casi una narración de hadas, pero con esa belleza, crueldad y sorpresa con con la que un genio atraviesa un campo de cerezos en flor, dejando para siempre en nuestros recuerdos ese “sentirse vivo”, que nos cuenta Kipling cuando recorre los templos antiguos y viaja por los ferrocarriles casi ingleses en un mundo que le hiere el corazón. J.A.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Japón de Kypling en la radio (entrevista a Emili Olcina, traductor del libro)



Emili Olcina, el traductor de Viaje al Japón, de Rudyard Kipling, habla del libro en una interesantísima entrevista para la hora de Asia, de Radio Exterior-Radio Nacional de España . ¡¡A partir del minuto 7' 20''!!


El Japón que vio Kipling. (La hora de Asia)