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lunes, 8 de junio de 2015

Entrevista:

Alain Bergala
El acto creativo


Alain Bergala, ex director de Cahiers du Cinema y autor de “La hipótesis del cine. Pequeño tratado sobre la transmisión del cine y fuera de ella” (Laertes, 2003) y “Nadie como Godard” (Paidós, 2003), además de diversos libros sobre teoría y crítica de cine, estuvo de paso en Santiago como el invitado principal al Primer Seminario Internacional “El Cine es Escuela”, organizado por el Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) y el Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades, ambos de la Universidad de Chile y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Su libro propone una aproximación innovadora a la enseñanza del arte en general y el cine en particular en el contexto escolar. Nos reunimos con él en un café de Ñuñoa para conversar sobre esta propuesta, su relación con Godard y su propio trabajo como realizador. En el mismo tono sencillo pero profundo que caracteriza su libro, compartió con nosotras algunas de sus ideas.

Catalina Donoso: Lo primero que nos interesa abordar es que después leer su libro, “La hipótesis del cine”, aparece el vínculo con los textos de Rancière“El espectador emancipado”(Manantial, 2010) y “El maestro ignorante” (Laertes, 2006). Yo supongo que le han dicho antes que hay una relación con Rancière, pero me gustaría saber, en relación a la educación y la mirada ¿cómo lo ve Ud.? ¿En qué cree que se encuentran y en qué no?

Alain Bergala: Para mí fue el azar. Cuando yo escribí mi libro, los libros de Rancière no existían. Cuando vi el libro de Rancière, lo leí de un golpe y me di cuenta que había muchas cosas en común entre él y yo. Fue causa del azar, pero no sólo eso, sino que hay veces en que dos personas distintas están pensando lo mismo, al mismo tiempo. Eso siempre pasa. A mí me gustó mucho saber eso, porque en ese tiempo yo trabajaba en el ministerio, y en ese entonces, decir que alguien que no sabe igual puede enseñar, era imposible. Fue reconfortante leer a Rancière decir las mismas cosas que yo pensaba. A mí me gusta Rancière, nos conocemos, pero nunca hablamos de este tema.

CD: A mí personalmente me gusta mucho la analogía que se puede hacer entre los dos textos, al pensar que el espectador es también un alumno y en donde la película, como maestro ignorante, permite a ese alumno-espectador ver algo más que la película no sabía.

AB: Primero, esta cosa de que el alumno esté confrontando al film, no es algo muy francés: en la pedagogía francesa, esto es más lógico, creen en la transmisión del saber… Lo que cambió este escenario y que me llevó a trabajar en cine, fue la iniciación en el arte mismo, no tanto en la comunicación.

CD: Eso está en su libro: la obra no necesariamente comunica en un sentido tradicional, ni comparte un sentido que está predeterminado, sino que crea múltiples sentidos…

AB: Cuando el alumno aprende más, es cuando su propia experiencia logra atravesar el film. Mientras menos preparado esté ese atravesamiento, más vale, porque es una experiencia directa, de golpe. El alumno no sabe nada y se ve enfrentado a este filme, tratando de vivirlo sin antecedentes.

CD: Eso es muy revolucionario, pensando que en la educación “formar” se piensa desde un currículum, desde contenidos que están establecidos y que tienen que pasarse y aprenderse. La idea de la educación que propones rompe con esa lógica.

AB: Después, es necesario que haya un adulto o un profesor, alguien que enseñe. Pero primero tiene que estar la comunicación directa y la comunicación entre los alumnos. Ahí viene el profesor, que aporta otras cosas, pero lo primero que cuenta, es la experiencia directa de los alumnos.

CD: En el libro también hay un énfasis en el área de la creación, como un eje fundamental para la instalación del cine dentro del ámbito escolar. Usted propone un “análisis de creación”, que pone el foco en la aproximación de los estudiantes a las obras como potenciales creadores, es decir, ellos analizan también pensando en la posibilidad de crear. ¿Qué piensa Ud. del lugar único del espectador, antes de ser creador?

AB: Cuando pienso en “análisis de creación”, no estoy pensando en que ellos vayan a ser futuros creadores. Todos los estudiantes, toda la gente, expresa ese placer al ver los filmes. Y Jean Renoir decía que para ser buen espectador, hay que hacer la película y hay que estar, finalmente, como en la cabeza del realizador que hace la película. Esto es así para todos los espectadores.

CD: Entonces, ¿se podría decir que interpretar una obra es crearla también?

B: No necesariamente es interpretar, pero sí entender y comprender cómo el realizador llegó hasta ahí, cómo tomó las decisiones que tomó, etc. El filme no es un objeto exterior, hecho, sino que en la medida en que uno entiende cómo está hecho, la aproximación a él es mucho más rica.

 


CD: Una cosa que me gustó mucho del libro es justo eso, que subraya la importancia de que los estudiantes entiendan la complejidad de la toma de decisiones en la realización cinematográfica. ¿A Ud. le parece que eso ayuda a que se desmitifique una obra de arte como algo que está separado del mundo, separado de su contexto? Asimismo, ¿esto ayuda a entender que el proceso de creación es tan importante como la obra misma?

AB: No es propiamente tal desmitificarlo, sino poner el acento en cómo el realizador hizo eso, en cómo lo pensó y eso confrontarlo a lo que ellos, los espectadores, sintieron y pensaron. Eso no quiere decir que estemos fuera del filme, estamos dentro de él. Estamos dos veces en la película: estamos en la película y también dentro de la cabeza del realizador…

CD: Pero también me parece que esto permite abrir la película a todas las posibilidades que no fueron. Es como decir: “la película es lo que fue, pero también todo aquello que pudo ser…”

AB: Esto permite ver que la película es una decisión humana. Eso permite comprender que el realizador es humano y que toma decisiones por muchos factores: porque el día está feo, porque el actor está resfriado, etc. Si a uno le dicen “voy a ver la película de un genio, todo es genial”, uno no sabe qué es lo que hace a esta persona un genio. Si uno se lo muestra así a un alumno, él va a pensar que el realizador nunca dudó, que tenía todo en su cabeza… una visión muy paranoica del realizador. Y así el alumno pensaría que no es una persona común, y que es un genio que solo toma decisiones geniales.

Todos los genios dudan, toman decisiones de las que no están seguros, cambian de opinión… Si dijeran “Orson Welles hizo este plano así, porque es un genio”, los estudiantes pensarían que es la única y mejor manera de hacerlo, porque es un genio. Y eso no es verdad: quizás iba a hacer dos planos, quizás cambió de opinión, dijo que no… Hay muchos factores. Cuando uno conversa sobre el proceso, uno hace entender a los alumnos que las películas no están hechas por genios, sino por personas como ellos. En el cine, un realizador nunca va a tener todo en su cabeza, nunca va a ser infalible. Ni siquiera los más grandes cineastas lo tienen todo en su cabeza… bueno, quizás Hitchcock (risas).

CD: Usted propone que uno de los elementos centrales de la creación artística es la “fuerza de negatividad”. Propone un ejemplo como algo que puede llevar a cambiar una decisión que estaba pensada para que se entendiera un plano, pero al momento de hacerlo, hay una luz ahí… y el realizador cambia de idea, quizás arriesgando este elemento comunicable por esta “fuerza de negatividad”, y es eso lo que lo hace arte. En otro lugar dice que la escuela, que tiene como objetivo ayudar a construir conocimiento, huye de esa negatividad. Huye del vacío, del desorden, de la pulsión. La pregunta es, ¿de qué manera, al incluir esta negatividad del arte en el contexto de la enseñanza, puede ser también provechoso para que la escuela replantee sus maneras de construir conocimiento?

AB: Es muy difícil, porque a los niños pequeños no se les puede decir ni enseñar desde el principio a construir cosas para destruirlas inmediatamente: no les puedo decir “aquí está la pulsión de vida” y a continuación, “aquí está la pulsión de muerte”. A los chicos no se les puede hablar de negatividad, pero sí de relatividad. Eso igual está bien. Si un niño dice: “yo quiero filmar un plano de la manera A” y llega otro niño diciendo: “yo no quiero hacerlo así, quiero hacerlo de la manera B”, permite mostrar esta relatividad.

La pulsión negativa es una cosa mucho más adulta, un asunto del verdadero creador. Godard dice y hace esto todo el tiempo: crea una cosa e inmediatamente quiere romperla. O estropea lo que ya hace. O elige la toma donde hubo un accidente. Y eso es una parte muy intensa de la creación. En todos los grandes creadores, está esa negatividad. Pero no en los niños chicos… ahí hay que reemplazarlo con la toma de conciencia de la relatividad: que no hay una sola manera de hacerlo, sino que hay muchas maneras de hacerlo, que se puede hacer por aquí, por allá, así o asá…

Godard y el 3D

CD: A propósito de Godard, él ha tenido muy de cerca su rol como crítico y documentalista. Su libro “Nadie como Godard” (Paidós 2003), reflexiona sobre el Godard más tardío y lo vincula a la lectura de “El ángel de la historia” benjaminiana. ¿Ud. cree que él/su cine se ha convertido en un objeto cultural anacrónico? ¿Qué rol cumple Godard en eso?

AB: El cine de Godard no es anacrónico: en los años sesenta hizo el cine de su generación, un cine cercano, muy de la vida. Y luego, de a poco, se fue poniendo más filósofo, más historiador. Y ahí trató de entender no sólo el presente, sino cómo habíamos llegado a ese presente. Eso también corresponde, en su caso, a un autoanálisis. Antes, Godard no hablaba de él ni de su vida. Pero luego, él empezó a hablar de esto.

Godard, a partir de los años ochenta, empezó a hacer 3 reflexiones: la vuelta sobre la historia, la guerra, el fascismo; la historia sobre el cine; y su historia personal: cómo él llegó a ser Godard. Es ahí donde Benjamin es muy importante, porque ahí él dice que está en el lugar de “El ángel de la historia” de Benjamin. Y en las historias del cine, puso a este ángel, lo puso en cuadro. En ese momento, para Godard fue muy claro que estaba haciendo una triple operación de memoria, como de anamnémesis triple: la historia de su historia. Y también en ese momento, tomó distancia: su pensamiento se volvió más filosófico, retrocediendo con respecto al presente, dando un paso atrás con respecto a las películas de los otros cineastas. Él insinuaba que mientras los otros se contentaban con hacer películas, él hacía más que eso. Él dice que es como la conciencia del cine. Y no es grave si los espectadores no ven sus películas: “lo que hago, lo hago para la humanidad, porque es importante que alguien haga ese trabajo”, con ese lado más melancólico.

CD: ¿Vio Adiós al lenguaje“? ¿Qué le pareció?

AB: Siempre que veo una película de Godard, al principio, nunca sé bien qué pensar, siempre estoy confundido. Me hace falta mucho tiempo para entenderla. La he visto tres veces, incluso hice un debate sobre la película… pero sin estar seguro de nada. Después las cosas se van tomando su lugar en la cabeza, y ahí uno se pregunta: “¿cómo no vi eso antes? ¿Cómo no lo entendí inmediatamente?”. Pero eso es normal. La única vez que no me pasó eso, fue con Yo te saludo, María (1984). Godard me llamó y me invitó a ver la película a una sala privada, con tres personas más. Ahí la vi y tuve una comprensión directa de la película, atrapé todo de una vez, no tuve que volver a verla, no necesité de otro tiempo… Y al mismo tiempo, estaba lleno de excitación.

CD: ¿Y por qué cree que le pasó esto?

AB: Esa película me pareció inmediatamente muy transparente. El filme era mío, no tuve ninguna dificultad para atravesarlo. Al salir de la sala, Godard estaba por ahí dando vueltas y no tenía ganas de hablar. Y ahí, cuando me fui y llegué a mi casa, recibí una llamada de teléfono. Era Godard, que me preguntaba por qué me había ido, si es que acaso no me había gustado la película… (risas). Pero si, ahí estuve muy adentro de la película. Adiós al lenguaje, por otro lado, es una película muy difícil porque, entre otras cosas, es muy reciente.

Cuando uno piensa en el cine 3D, lo que viene a la cabeza es en el cine norteamericano, el espacio… Godard, por otra parte, hace una especie de collage, de juntar cosas, una artesanía. Para hacer un travelling usó un trencito eléctrico, de niños. Godard reinventa las cosas. No es que haya comprado una cámara complicada. Las imágenes en 3D que él filma, son cosas que uno no ha visto, él las reinventa. En el cine 3D tradicional, las imágenes son cosas que se nos vienen encima, mientras que aquí son florecitas, unas sillas… Lo único que viene a vernos es un perro. Esa reinvención es muy emocionante. Lo más complicado es entender los personajes y el guión. Como siempre lo hace, acá construyó un guión para luego destruirlo.

CD: ¡La fuerza de la negatividad!

Antonia Girardi: Le pregunto por el 3D, por lo que dijo que Adiós al lenguaje es una película difícil de entrar, mientras que el 3D te mete dentro de la película.

AB: Más bien, es la historia la que es difícil de entender. Hay dos mujeres y dos hombres. De hecho, son dos hombres y una mujer, y al principio es la historia de una mujer con uno de esos hombres, y luego, es la historia de esa misma mujer con el otro de esos hombres. Y en el rodaje, hizo hacer las mismas escenas con ambos actores. No hay lógica narrativa: a veces usa a un actor y a veces, al otro. Pero cuando pase el tiempo, este problema dejará de importarnos, no vamos a pensar en ello. Lo que es terrible, es lo que pasó en Francia con la crítica con esta película. Todo el mundo dijo “Godard es un genio, es una película genial” y nadie se atrevió a criticar la película. Nadie tuvo una idea sobre la película. Era un homenaje, un San Godard.

 

CD: Solo bastó la firma de Godard para hablar de ella…

AB: Sí, exactamente. Ni siquiera los buenos críticos se atrevieron a decir algo, quizás, que no habían entendido la película. Entonces, Godard no sabe realmente qué piensa la gente de su película. A propósito, tengo una historia con Film socialisme (2010). Esa película me tocó mucho. Yo no estaba escribiendo en Cahiers… así que no pude escribir sobre ella. Y a fin de año, cuando salió el DVD de la película, los de Cahiers… me pidieron escribir sobre ella. Este texto era para elDVD. Y me hizo muy feliz escribirlo, ¡ya que pude decir sobre ella todo lo que nadie dijo! Luego, los de Cahiers… sacaron ese texto de las notas del DVD y lo pusieron en la primera página de la revista. En ese tiempo, yo estaba peleado con Godard, fueron 3 años en que no nos hablamos. Bueno, cuando el artículo salió publicado en la revista, me llamaron para decirme que había llegado una carta a la redacción para mí y que creían que era de Godard, porque le reconocieron la letra. Y cuando abrí la carta, Godard me estaba agradeciendo por el texto. Ahí me dijo: “tú síviste la película”. Le gustó mucho el texto.

Películas sobre otros

CD: Otra de sus actividades es la realización de documentales sobre cine y otros realizadores, el último que hizo abordó la obra de Pasolini ¿Qué lo motiva a hacer un documental?

AB: Yo hice antes películas de ficción, pero es muy difícil juntar la plata, muy complicado. Si uno quiere hacer eso, tiene que dedicar toda la vida solo a hacer eso. Y yo quería hacer otras cosas. El documental es mucho más fácil de producir. Tengo el mismo productor hace 25 años. Yo le digo “quiero hacer una película sobre esto” y ahí me despreocupo, él busca la plata. A veces logra conseguirla y otras no. Yo solo hago películas de gente que realmente amo. Hice una de Victor Erice, otra de Pavese, dos sobre Pasolini: una sobre el Pasolini escritor y otra sobre el Pasolini cineasta… Son personas que para mí son esenciales. No voy a hacer películas sobre un cineasta mediano. Siempre es una pulsión personal lo que me motiva. Ahora estoy trabajando en un documental sobre Kiyoshi Kurosawa. Me encantan sus películas y conozco al personaje… Yo no estoy obligado a hacer películas. Me gano la vida de otra manera. Cuando hago películas, es porque realmente quiero hacerlo. Y eso es muy agradable.

 
Pasolini, La passion de Rome (2013)

CD: No es trabajo, es puro gusto…

AB: Sí. Ahora estoy soñando con hacer una película sobre Balthus , pero me está costando conseguir el dinero. La televisión dice “¿por qué hacer una película sobre él, si no hay exposiciones ni nada?”. Así que le dije a mi productor que consiguiera el mínimo posible, que yo no me iba a pagar un sueldo, pero tengo muchas ganas de hacerlo. Tengo mucha libertad. Y la libertad es la condición del placer.

CD: A propósito de Cahiers du cinema. ¿Cuál cree que es la herencia fundamental de la revista para la cultura contemporánea?

AB: Históricamente, el pensamiento de los Cahiers… estaba en los Cahiers. Y solo estaba ahí. Los otros críticos, tenían otros sistemas para criticar y otros valores. Después de 20 años, el pensamiento de Cahiers… se ha ido dispersando: ahora está en Les Inrockuptibles y en Liberátion. Lo único que cuenta hoy en día para la crítica en Francia son estas dos revistas, un poco Le Monde y Telérama. Pero Telérama es la única que no ha sido contaminada por el pensamiento deCahiers…: tienen una tradición católica, vieja, les gusta todo, lo bueno y lo malo. Son muy condescendientes con el público. Aunque una película quizás no les guste, si saben que le va a gustar al público, dicen que está bueno. En cambio, Cahiers… hace lo contrario. Es más desafiante. Aparentemente, pareciera que Cahiers… no fuera tan importante, pero no es verdad: lo que pasó es que este tipo de crítica se multiplicó y diseminó. Y los valores de Cahiers… siguen existiendo.


jueves, 24 de abril de 2008

Analfabetisme audiovisual, d'Eulàlia Iglesias, i La hipótesis del cine


L'Eulàlia Uglesias signa un interessant article al número de març de 2008, on esmenta el nostre llibre La hipótesis del cine, d'Alain Bergala. Sembla que Bergala comença a despertar interès en els mitjans de comunicació, doncs fa ben poc vam tenir notícía d'una altra ressenya, aquest cop a El País.



un article d'Eulàlia Iglesias



Cada cop que es publica un informe sobre l’ensenyament, els resultats són ben decebedors, per no dir directament depriments. El pen(últim) posa en evidència que hi ha quasi un terç dels alumnes que no entenen bé allò que llegeixen. Quan es parla de lectura hom es refereix a la literària (perdonin el pleonasme). Tanmateix, en un món on la comunicació audiovisual és cada cop més present, on la majoria d’infants creixen rodejats més d’imatges que no pas de lletres (i això, subratllem-ho de bon principi, no és a priori ni bo ni dolent), ningú no es preocupa per la incompetència per llegir les imatges, o millor, per entendre les imatges que llegim.

L’analfabetisme audiovisual més preocupant no es troba entre els infants (que sempre tenen temps a aprendre millor) sinó entre, per una part, certa intelligentsia pública i, per l’altra, entre la pròpia crítica cinematogràfica. En un país com el nostre on promocionar la cultura no ha estat mai una prioritat, considerar el cinema un art a potenciar deu sonar a acudit. Només cal recordar que el film català i en català més reconegut per la crítica internacional en tota la història, Honor de cavalleria d’Albert Serra, es va fer sense ni un duro de diner públic. Pel que fa a la crítica, llegir certes firmes resulta desassossegador. No parlo d’una qüestió d’opinions on la dissensió sempre és ben benvinguda. Sinó de l’existència d’una sèrie de gurus pels quals l’anàlisi de l’art s’acaba amb Aristòtil. Entre la crítica literària seria inconcebible menystenir James Joyce perquè “no s’entén”. En crítica d’art xocaria que algú afirmés que Picasso no és bon pintor perquè els seus quadres no reprodueixen exactament la realitat. Cap diari enviaria a cobrir el Sònar una persona que no concep que es pugui fer música sense guitarra, baix i bateria. Però a la crítica de cinema sí que sembla d’allò més normal que existeixin periodistes que es carreguin pel·lícules perquè s’escapen dels cànons clàssics de la dramatúrgia, la narrativa o la representació, és a dir, perfectes analfabets audiovisuals que no saben llegir tantíssimes obres i per això les menyspreen.

Seguint amb l’educació, quan s'incorpora el cinema a l'escola també es comet l’error de fer-ho des del seu simple vessant il·lustratiu. Una pel·lícula serveix per complementar un debat ètic, una classe d'història, la biografia d’un personatge. Fins i tot es fa servir el cinema per explicar la literatura!! (Quan no es produeixen altres disfuncions com ensenyar música a través de la pintura, per exemple). Fa poc Laertes va traduir al castellà La hipótesis del cine: pequeño tratatado sobre la transmisión del cine en la escuela y fuera de ella del crític francès Alain Bergala, una de les poques persones que s’ha preocupat a reflexionar sobre la pedagogia del cinema i fins i tot ha creat, literalment i metafòrica, escola al respecte. Seguint les seves propostes, a Catalunya Núria Aidelman i Laia Collet desenvolupen des de fa tres anys “Cinema en curs”, un projecte que organitza tallers de cinema en centres d’ensenyament públic on es complementen teoria i pràctica. Un primer i significatiu pas per combatre l’analfabetisme audiovisual.

miércoles, 16 de abril de 2008

La hipótesis del cine, en El País

A bordo del avión que nos llevaba a la London Book fair of London, nos asaltó una alegría que queremos compartir con vosotros. Javier Ocaña, crítico de cine de El País escribió una excelente reseña de nuestro libro La hipótesis del cine, de Alain Bergala. ¡Por fin se hace justícia a este libro! Nos permitimos reproducir aquí la reseña completa.





¿Existe una pedagogía de las artes? ¿En qué se diferencia la enseñanza artística de la educación artística? ¿Se puede enseñar el arte o simplemente se encuentra, se transmite, se experimenta? ¿Cómo exponer a los niños un encuentro con el cine? A finales de 2001, el entonces ministro de Educación Nacional del Gobierno socialista francés, Jack Lang, encargó a Alain Bergala, cineasta, ex redactor jefe de la prestigiosa revista especializada Cahiers du Cinéma y profesor de Cine en la Universidad de París, la elaboración de un proyecto para introducir el séptimo arte en la escuela. La hipótesis del cine: pequeño tratado sobre la transmisión del cine en la escuela y fuera de ella, publicado en España por la editorial Laertes, da cuenta del trabajo de Bergala e intenta responder a esas cuestiones.

Lejos de la extendida teoría bautizada como "De Pokémon a Dreyer", según la cual habría que partir de lo que a los niños les gusta de manera espontánea para conducirlos poco a poco hacia películas más difíciles, Bergala aboga por la "formación del gusto" a través de un proceso que incluiría los siguientes elementos: organizar la posibilidad del encuentro con las películas, entre ellas los 400 golpes de François Truffaut y Los contrabandistas de Moonfleet, de Fritz Lang; señalar, iniciar, convertirse en pasador; aprender a frecuentar las películas, y finalmente tejer lazos entre ellas.

Con todo ello, el propósito de esta pedagogía de las artes no sólo residiría en reducir las desigualdades, sino también en desarrollar el espíritu crítico y revelar en los chavales cualidades como la intuición y la sensibilidad. Aunque Bergala parte de una base tan lógica como habitualmente olvidada: que se puede discutir sobre el arte y se puede debatir sobre las opiniones, pero de ningún modo se puede discutir sobre los gustos. Estas sensibilidades dependen demasiado de la singularidad de cada uno, de su ser más íntimo, como para llegar a ser negociables. Y más si se tiene en cuenta que cuando hablamos de un medio tan extendido y de fácil acceso como el cine, los niños no han tenido que esperar a que se les enseñe a leer y analizar las películas para colocarse a sí mismos en la posición de espectadores, y sentirse perfectamente competentes, incluso antes de cualquier aprendizaje.

En La gaya ciencia, Nietzsche hablaba de la necesidad de la "extrañeza" ante la verdadera obra de arte, la que no es identificable de inmediato, la que pide un esfuerzo para revelarse lentamente. Y ahí se apoyan las teorías del antiguo redactor jefe de Cahiers du Cinéma, en el rechazo de las películas biempensantes, absolutamente seguras de sus tesis; en la desconfianza ante el criterio de "lo que funciona" en los colegios; en la huida de las mercancías culturales de rápido consumo, rápida caducidad y obligatoriedad social. Así, el objetivo último de su aproximación al cine como arte sería que el espectador experimentara la emoción, no ya con la historia en sí, sino con la creación misma.

lunes, 15 de octubre de 2007

Dues presentacions en un mateix dia

Benvolguts, ens complau convidar-vos a dues presentacions, aquest 18 d'octubre.

I

Us interessen els viatges? Doncs esteu convidats a la presentació de Rumbo a Camerún, que tindrà lloc a la mítica Llibreria Altaïr, de Barcelona. L'acte comptarà amb la presència del seu autor, Joan Riera i hi haurà passi de fotografies!


Presentació de llibre-guia "Rumbo a Camerún" a càrrec de Joan Riera, el seu autor.
Llibreria Altaïr, dijous 18 d'octubre a les 19:30
Gran Via, 616, 08007 Barcelona





L’antropòleg Joan Riera ens convida a endinsar-nos en un país, que segons diu, és una síntesis d’Àfrica, un país sense rival pel què fa a la diversitat paisatgística i cultural. Al sud hi trobem la selva, frondosa i poblada per pigmeus i bantús fins arribar a les platges tropicals, trobant encara paratges verges. Cap el nord, àrid i musulmà, descobrirem els pobles de fang i adob i els grans parcs nacionals; si ens dirigim cap a l’oest, ens trobarem envoltats d’un paisatge volcànic una regió de gran riquesa folcklòrica i tribal. Camerun és un país estable política i econòmicament, on l’estranger sempre és benvingut. Joan Riera és antropòleg i africanista, compagina el seu estudi sobre societats tradicionals amb el desenvolupament de projectes de turisme sostenible.


i II

Si us estimeu més anar de viatge sense aixecar-vos de la butaca, o sigui, si us agrada el cinema, no us podeu perdre la presentació de La Hipótesis del Cine, del conegut cineasta i crític Alain Bergala, que ve de París per presentar el llibre, juntament amb Jorge Larrosa. L'acte es celebrarà a la no menys mítica llibreria Laie.

Presentació de llibre "La hipótesis del cine" a càrrec d'Alain Bergala i Jorge Larrosa
Llibreria Laie, dijous 18 d'octubre a les 20:00
Pau Claris 85, 08010 Barcelona



Au, esteu tots convidats, us hi esperem!!