Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Conrad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Conrad. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de diciembre de 2012

Nostromo, de Joseph Conrad

Aniversario del nacimiento de Conrad

Dice Conrad en una nota introductoria a la que se considera su obra maestra: Nostromo:

«[...] El hecho es que en 1875 o 1876, siendo todavía muy joven, y hallándome en las Indias Occidentales, o más bien en el golfo de México, pues mis contactos con tierra eran breves, pocos y pasajeros, oí la historia de cierto individuo al que se le atribuía haber robado toda una gabarra llena de plata en un punto del litoral de Tierra Firme, durante los trastornos de una revolución.

El caso presentaba a primera vista cierto carácter hazañoso. Pero no recogí pormenores, y, no inspirándome especial interés el crimen en cuanto crimen, no era probable que lo conservara en mi memoria. Y en efecto lo olvidé, hasta que, veintiséis o veintisiete años más tarde, acerté a dar con el mismo asunto en un mugriento volumen, cogido al azar a la entrada de una librería de viejo. Era la biografía de un marinero americano, escrita por él mismo con la ayuda de un periodista...»

Joseph Conrad

El 3 de desembre de 1857 naixia Joseph Conrad, un homèrida capaç de copsar els infinits matisos del mar i de l'ànima humana, i de treure tota la suggestió d'un paisatge o d'una situació.
«Gran novel·lista Conrad! Considerable tipus!», així concloïa Josep Pla en una sèrie d'articles publicats el 1943.
«...Els dies s'allargaren en setmanes; després en mesos. La gent de Gobila timbalejava i xisclava cada lluna nova, com abans, però s'allunyava de la factoria. Makola i Carlier tractaren una vegada, amb un bot, d'entrar-hi en relacions, però foren rebuts amb una pluja de sagetes i tingueren de volar cap a la factoria per tal de salvar la pell.» Una avantguarda del progrés.



«Le conocimos en aquellos días inseguros en que nos conformábamos con poder conservar en nuestras manos vida y hacienda. Ninguno de nosotros, creo, disfruta ahora de hacienda alguna y tengo entendido que muchos, por descuido, perdieron la vida; mas sé bien que los escasos supervivientes no son tan miopes que no acierten a discernir, en la dudosa exactitud de los periódicos, las noticias de varias rebeliones de indígenas ocurridas en el archipiélago Oriental.» Karain, un recuerdo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Novedad editorial: «Karain: un recuerdo», de Joseph Conrad


KARAIN: un recuerdo
Joseph Conrad




Pocas obras existen que naveguen a través de la complejidad del hombre de una manera tan precisa como esta novela. En Karain: un recuerdo, el Otro no es un ser menospreciable incapaz de sentir remordimiento o dolor, ni los marinos británicos que trafican con armas miran con menosprecio a su interlocutor, puesto que todos se saben indefensos ante los embates de la fatalidad y el recuerdo. De algún modo, los personajes de esta novela saben que la amistad y el respeto mutuo son las únicas anclas para no navegar sin rumbo en el océano de la locura.

La ironía que recorre esta historia de fetiches, amuletos, convicciones arrolladoras y destinos trágicos, ambientada en los exóticos archipiélagos malayos descritos con deslumbrante y exacta belleza; la tensión que vuela en pos de un desenlace que orilla el amor como un sueño imposible, y la maestría de quien deja en suspenso sus recursos últimos para dar cima a un relato espléndido, confirman una vez más la validez actual de la obra de ese marino por vocación y escritor tal vez por fatalidad, que diera una de las más imponentes muestras a la literatura inglesa de principios del siglo XX. Joseph Conrad, quien dijo que esta era una de sus mejores obras, muestra en Karain: un recuerdo al hombre y su peculiar complejidad en perpetuo combate con la curiosa vida, “ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles”, con una sensibilidad inédita en la era colonial. Su mirada recorre tanto las bellezas naturales de Malasia como los tenebrosos recovecos del alma humana.

Joseph Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski, 1857-1924), polaco de nacimiento y británico de adopción y convicción, es uno de los mejores escritores de la literatura inglesa; su influencia sobre William Faulkner, André Malraux y Graham Greene, entre otros escritores, es notoria; Virginia Woolf fue una gran admiradora suya, al igual que Bertrand Russell, quien explica en sus memorias como su admiración lo llevó a pedirle permiso para bautizar con el nombre de Conrad a su segundo hijo. Marino mercante durante varios años de su vida, la mayoría de ellos bajo bandera británica, publicó su primera novela, La locura de Almayer (Almayer’s Folly, 1895) a los 38 años. Entre su obra destacan las novelas Lord Jim (Lord Jim, 1901), La línea de sombra (The shadow line: a confession, 1917) y Nostromo (Nostromo, 1904); y los relatos El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness, 1902) y Tifón (Typhoon, 1903).