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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Diario de Noticias

Entrevista a ÁNGEL MARTÍNEZ SALAZAR,
periodista y escritor


“En cualquier conflicto bélico, la primera víctima siempre es la verdad.”

El periodista y escritor alavés Ángel Martínez Salazar acaba de publicar su último trabajo, que lleva por título Aquellas guerras que nos contaron (Laertes)

R. USÚA JAVIER ARIZALETA - Lunes, 1 de Septiembre de 2014 - Actualizado a las 06:07h

ESTELLA-LIZARRA - 
El autor, afincado en Tierra Estella, deja patente en el libro cuál es una de sus grandes pasiones, la lectura casi obsesiva de periódicos, especialmente la sección de Internacional. En él, plasma además su visión del mundo en función de la información que han ido transmitiendo los corresponsales de guerra españoles, de los que hace una radiografía histórica, eso sí, huyendo del modelo enciclopédico. 

Habla Martínez Salazar de una profesión cambiante y arriesgada que se ha cobrado muchas vidas, de periodistas que han dignificado la profesión y también de otros, los menos, no demasiado honestos. Precisamente esta figura, la del periodista especializado en conflictos internacionales, que cuenta 'in situ' lo que ocurre en países en guerra, ha cobrado especial relevancia en los últimos meses, y sobre todo en las últimas semanas, tras la muerte de James Foley, periodista estadounidense ejecutado por los yihadistas del Estado Islámico.

¿De dónde le viene ese interés por los reporteros de guerra?-En su día, hace unos 15 años, quise hacer un libro sobre la figura del periodista en la novela española contemporánea y me salió un capítulo que era este, y que daría para otro libro. Aquí se han juntado tres cosas; primero, como lector de periódico, lo que más me interesa es la sección de Internacional, y pude haberme especializado pero no me apetecía irme a Madrid; además yo tengo la pedrada del viaje, hay algo que me apasiona de viajar. Es más, creo que es una putada no tener dos vidas: una para viajar constantemente y otra para quedarme en casa. Y en tercer lugar, pensé en por qué no hablar de gente, de corresponsales que yo había conocido de cerca.

¿Qué se va a encontrar el lector en Aquellas guerras que nos contaron?-No es una enciclopedia, ni una publicación cerrada sobre los corresponsales. Es la visión de un vasquito, yo, que ve el mundo a través de los periódicos y los libros, y al que los corresponsales de guerra le han servido de informadores. Eso le ha servido también para mirar hacia atrás, a ver quiénes era los primeros que empezaron a contarlas. Pero no hablo de trincheras, ni de batallas, ni de fuegos cruzados; eso no me interesa.

El libro está plagado de citas, de anécdotas…-Sí, porque hay que ilustrar, pero he querido ser honesto, añadiendo lo que dice o cuenta cada uno. Tampoco pretendo ser imparcial. Ahora hay una guerra en Gaza, y yo hablo de campos de concentración, de terrorismo de Estado... A mí los hebreos me caen bien, de vez en cuando como comida judía y me interesa mucho la historia de los sefardíes; los de Hamás tampoco me caen bien, pero, ante la brutalidad, no puedo ser equidistante con Israel, está masacrando a un pueblo.

¿De haber sido corresponsal de guerra, qué conflicto le hubiera gustado cubrir?-Estuve en El Salvador y Guatemala en los años 80, y me interesa básicamente Centroamérica. Y, para que haya un guiño, no solo por vasco, me hubiera gustado acompañar a Belaustegigoitia en los años 30 a Las Segovias (Nicaragua) para conocer a César Augusto Sandino, o en los 80, a los sandinistas entrando en Managua. No me interesan mucho otras guerras, como las de Oriente Próximo o la de Irak, me quedan un poco lejos.

Divide a los corresponsales en distintos tipos: los que escriben desde el hotel, los que se juegan el pellejo…-Es que no dejan de ser periodistas como tú o como yo. Y hay quien se ve que es un gandul y no se mueve del hotel, y quien dignifica la profesión, como Manu Leguineche o Ramón Lobo, los dos grandes ejemplos, para mí, de buenos corresponsales de guerra. Hay algunos más literarios (Maruja Torres, Javier Reverte, Pérez-Reverte…), más juguetones, como Javier Nart o Julio Fuentes… Y también hablo de las corresponsales, las mujeres han aportado muchísimo a la profesión porque tienen otra sensibilidad y se van a fijar en cosas que los hombres no. No puedo olvidar tampoco a los corresponsales vascos, que aparecen por todas las esquinas: Soriano, Belaustegigoitia, Iriondo, Sistiaga… Y hay autores que me interesan por su precisión, su perspicacia, su punto de vista, quienes cuentan mejor el ambiente… También le he querido dar al libro un cierto soporte literario ya que, por ejemplo, en la Primera Guerra Mundial no hablo de corresponsales, porque ninguno estuvo en las trincheras, sino en la retaguardia, a buen recaudo.

¿Qué es lo que admira de los corresponsales y qué aborrece?-Hay una cosa que no me agrada en general de algunos: la propaganda, las visiones sesgadas, la descarada falta de objetividad, la moralina, el morbo... Para ver lo que pasa en Siria o en Gaza no hace falta que usted me salpique la página con sangre. Y sí me agrada el rigor, la información de primera mano y contrastada, una visión del conflicto didáctica y, cómo no, cierto sentido del humor sin ser frívolo, claro.

Asegura que éste es el libro que más le ha costado escribir…-Sí, por la temática, no por el tiempo. Es verdad que empecé hace diez años en una vacaciones en el Cabo de Gata, pero por lo que de verdad me ha costado es porque, a nada que tengas un mínimo de sensibilidad, es duro tragarte una guerra. La gente, por la nefasta influencia de las películas bélicas, piensa que el periodista es un tío que se lo pasa de puta madre: está en el hotel, liga con una chica de la Cruz Roja o de una ONG, tiene buenas dietas…

Cuando, en realidad, usted resalta una y otra vez lo mal pagados que están.
-Muy mal y con pocos medios, siempre intentando aprovechar el móvil, la cámara de fotos o el télex del compañero para llegar a tiempo.

Dice que en Irak se acabó el corresponsal de guerra tal y como se concebía.-Hasta entonces un corresponsal se movía a su aire, a su libre albedrío, sabía dónde podía ir... A partir de Irak cambia. Los ejércitos ven que los reporteros son peligrosos, porque van a contar lo que están viendo, y empiezan a controlar. De hecho, los servicios de inteligencia israelíes controlan en estos momentos tanto a Hamás como a las corresponsales extranjeros. Y al que sea un poco molesto, seguro que le putean; eso pasa en cualquier guerra. El periodista es una persona a controlar, porque en cualquier conflicto la primera víctima es la verdad. Si ahora en Ucrania hubiera habido un corresponsal, habría contado quién lanzó el misil. Ahora todo es confusión y unos se echan la culpa a los otros.

¿Quiere decir que es una figura en peligro de extinción?-No, pero va a tener que adaptarse a otras situaciones. Primero, porque a las empresas, en una profunda crisis, no les interesa invertir en periodismo de investigación, enviados especiales… 
Además, como digo, los controles por los ejércitos son férreos, ya no se pueden mover como hace veinte años. La ventaja para las empresas es que gracias a Internet y a las redes sociales hay otras fuentes de información, incluso de ciudadanos de a pie. Luego hay que contrastar, ahí está el peligro. También en las grandes empresas hay mucho papanatas que se fía más de las grandes agencias de información que del freelance, del periodista independiente. Y hay que desconfiar un poco de esas grandes agencias, aunque sean decentes, porque te pueden envolver y vender mercancía averiada.¿Por qué cree que un periodista da el paso de ir a un conflicto y se expone al peligro?

-En el libro no he buscado esa respuesta, pero, por ejemplo, Leguineche, al que mejor conocí, era todo lo contrario a un Indiana Jones. Era grande, torpe…, no me lo imagino corriendo en una balacera. Supongo que será el interés por ser testigos y cronistas de la historia. Creo que tiene que ver más con las ganas de contar que con otra cosa, a pocos les va la marcha esa del riesgo. 

Y también que es algo de edad, cuando se cumplen años ya pocos quieren ir. Los periodistas somos curiosos y, al que le falte eso, tiene que volver estudiar otra cosa. Eso y la ganas de contar son lo más importante, por encima incluso del talento. Yo, si fuera director de un periódico, no querría al primero de la clase, sino al más curioso y al que más ganas de contar tuviera.

martes, 1 de julio de 2014

El Correo de Álava

El escritor alavés Ángel Martínez Salazar, que desgrana en su libro virtudes y miserias de los reporteros de guerra, en La Florida. (Foto: Rafa Gutiérrez)

Ángel Martínez
Salazar homenajea
a los reporteros en
‘Aquellas guerras
que nos contaron’

N. ARTUNDO - VITORIA. «Podría ser la mirada de un lector que ha seguido las guerras», expone Ángel Martínez Salazar para describir su libro ‘Aquellas guerras que nos contaron’ (Laertes). Biógrafo de Baroja, Ignacio Aldecoa oManuel Iradier, seguidor infatigable de viajeros, tanto exploradores de la tierra como de la gastronomía, acomete su nuevo ensayo con una doble mirada. Por un lado, la del apasionado lector de las secciones de información internacional en los periódicos. Por otro, la del profesional del periodismo que no duda en «pintar tal cual» al colega que, más o menos cerca de un frente bélico, es amante
«del frasco o de las mujeres» o en clasificarlos como «vagos o rigurosos». Y es que en las páginas se mezclan «una mirada rigurosa sobre los corresponsales » con diversos «guiños a la profesión».

Como en muchos momentos de su libro, en el que Martínez Salazar recoge fragmentos de crónicas o aportaciones de diferentes reporteros –Jon Sistiaga, Jacinto Miquelarena, Rodrigo Soriano, Alfonso Rojo o Javier Nart–, deja a la insustituible pluma de su amigo Manu Leguineche la «radiografía de la profesión». El conjunto es, también, un adiós a una forma de trabajar e informar «que ya no va a ser como fue. Ya no sabes si lo que te cuentan es manipulación o no», y surge el ejemplo del conflicto en Siria.

El autor presentó ayer en Vitoria este libro –«el que más me ha costado», confesaba después de casi doce años de gestación–, acompañado por el reconocido escritor y autor de cómic Antonio Altarriba.

Mártires y literatos
En su análisis, el también profesor de literatura francesa en la UPV recalcaba «la idea de que los reporteros de guerra han sido los ojos de la sociedad y los ciudadanos. Frente a la propaganda, la mentira y la manipulación de la información, el reportero ha ejercido comouna especie de antídoto, una mirada si no objetiva sí al menos humana», razonaba Altarriba. A la vez, recordaba el conocido principio de que «la primera víctima en toda guerra es la verdad», citado porMartínez Salazar.

A lo largo de sus diez capítulos, el autor repasa dos siglos de historia, que arrancan con la decimonónica Guerra de Crimea y que incluyen a figuras como José Luis Pellicer, dibujante de ‘La Ilustración Española y Americana’, considerado también responsable de la primera historieta realizada en la piel de toro. Tampoco faltan esos «hombres y mujeres que dan un testimonio vital, personal» o quienes ya no pueden hacerlo, como Julio Anguita Parrado, Julio Fuentes, Juantxu Rodríguez o José Couso, al lado de quienes también dejaron huella en la literatura, como Vicente Blasco Ibáñez, Arturo Pérez Reverte, Juan Goytisolo o el mismo Baroja.

Altarriba tampoco olvidó resaltar la simbología de una portada donde soldados británicos con los ojos afectados por el gas mostaza avanzan como una columna de ciegos. «Habla de la crueldad de la guerra y recoge el tema de la ceguera», apuntaba. 


martes, 10 de junio de 2014

NOVEDAD:

Aquellas guerras que nos contaron. 
El reportero de guerra: 
entre la vocación, el fuego y la propaganda, 
de Ángel Martínez Salazar 

Las nuevas tecnologías han modificado las relaciones entre los reporteros y sus empresas. Otrora, el enviado de un periódico, agencia o cadena de televisión, disponía de cierto margen y podía dar libre curso a su iniciativa. Buscaba la información, la descubría, la verificaba, la seleccionaba y le daba forma según su talento y el tiempo disponible. En nuestros días, cada vez más a menudo, no es más que «un simple peón» que se desplaza a través del mundo desde sus oficinas, que pueden encontrarse en los antípodas. Por su parte, los directivos tienen al alcance de su mano informaciones procedentes de infinidad de fuentes (imágenes o sonido en directo, despachos, Internet) y pueden, de esta manera, «tener su propia visión de los hechos», eventualmente distinta de la del reportero que cubre un acontecimiento en el lugar del conflicto.

            Esta obra va dirigida a hablar del papel de los periodistas españoles, de esos corresponsales y enviados especiales que, a lo largo de nuestra historia, se han dedicado a contar cuanto vieron sus ojos –entre luces y sombres, entre el horror y la nausea– en diversos conflictos armados. Vieron, oyeron, sintieron... y, a su modo, nos lo contaron.

Ángel Martínez Salazar ejerce el periodismo desde hace lustros. Ha dirigido varias revistas culturas (Lux Daemoniorum, Paréntesis o Papales de Zabalanda) y colaborado en otras de campanillas. Es autor de cientos de artículos, una veintena de libros (Manuel Iradier, un explorador de quimeras; De techo y olla; El señor de Itzea, Geografía de la Memoria. Aventureros, exploradores y viajeros vascos; De comerse el mundo, este último publicado en Laertes, etc.). En marzo de 21014, recibió su premio más estimado: "Papeles de Zabalanda".

jueves, 17 de octubre de 2013

Presentación del libro: 


Se llamaba Alfredo.

Las claves de una derrota electoral inevitable,

de Ángela Paloma Martín

Hoy jueves, 17 de octubre, a las 19 horas, en la Fnac-Castellana (Paseo de la Castellana 79, 3.ª planta) de Madrid, presentación del libro de Ángela Paloma Martín, «Se llamaba Alfredo. Las claves de una derrota electoral inevitable». Intervendrán, Fernando Garea, periodista y autor del prólogo, Carlos Hernández, periodista y asesor de comunicación, y la autora, Ángela Paloma Martín. ¡Les esperamos!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Novedad editorial: «LA MEDIATIZACIÓN DEL CONFLICTO POLÍTICO. Discursos y narrativas en el contexto español». Enric Castelló, ed.

LA MEDIATIZACIÓN DEL CONFLICTO POLÍTICO 
Discursos y narrativas en el contexto español 
—Enric Castelló, ed.— 

Más información y compra directa


Este libro presenta una serie de artículos sobre la cobertura de conflictos políticos y territoriales en España. Las investigaciones aplican el análisis de marcos interpretativos, discursos y narrativas a diversas muestras de contenido, sobre todo de prensa. Se analiza la cobertura mediática de las declaraciones de políticos sobre el modelo de Estado; la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña y la manifestación del 10J; la información sobre (i)legalización de partidos abertzales; las tentativas de reforma del Estatuto gallego; la pugna por el traslado de “los papeles de Salamanca” y los bienes sacros de Lleida a Barbastro; la prohibición de las corridas de toros en Cataluña y las controversias por la actividad de las selecciones autonómicas. El trabajo colectivo va precedido de un marco teórico sobre la mediatización del conflicto político y el estudio del discurso de los medios. En conjunto, el libro es una referencia ineludible tanto para estudiosos de la comunicación y del discurso, como para los interesados en la política, en las relaciones públicas y en el periodismo, así como para todo tipo de lectores inquietos ante el contexto político actual en el Estado de las autonomías. 

Enric Castelló es profesor del Departamento de Estudios de Comunicación de la Universitat Rovira i Virgili. Fue investigador invitado en la Glasgow Caledonian University (Escocia). Su investigación se centra en el análisis de los medios de comunicación y las identidades sociales y políticas, temas sobre los que ha publicado numerosos artículos y libros. Es autor de Identidades mediáticas. Introducción a las teorías, métodos y casos y editor de la Catalan Journal of Communication and Cultural Studies.

jueves, 19 de abril de 2012

"Pels polítics, els periodistes estan amb ells o en contra d'ells". Auri Garcia parla amb Ramon Miravitllas sobre el seu «Los nuevos déspotas del periodismo político».


Auri Garcia. Diari Ara.
Política i mitjans són esferes pròximes que sovint es trepitgen. Alguns polítics voldrien dictar les informacions als periodistes, mentre que alguns periodistes voldrien prendre les decisions pels polítics. I en la relació entre els dos col·lectius, les complicitats i les pressions estan a l'ordre del dia. Aquest és el retrat que fa Ramon Miravitllas, un veterà periodista polític, al llibre Los nuevos déspotas del periodismo político (Laertes), especialment centrat en els comportaments dels informadors.
En una trobada en un bar del centre de Barcelona, a prop de la seu d' El Mundo a Catalunya, Miravitllas s'asseu davant d'un retrat del director d'aquest diari, Pedro Jota Ramírez, i no dubta a identificar-lo com un d'aquests dèspotes del periodisme polític de què parla en el títol del llibre: "És el gran exemple, ja que ha pres posicions polítiques molt concretes que poden fer que se'l confongui, de vegades, amb qualsevol governant". Un altre periodista d' El Mundo , Antonio Alemany, ha estat condemnat a presó per cobrar irregularment de Jaume Matas, a qui lloava en els editorials del diari. Per Miravitllas, és "la versió penal d'un comportament molt freqüent".
Noms a banda, Miravitllas defineix els dèspotes del periodisme polític com "els informadors que sempre donen la raó a una mateixa manera de fer política, encarnada en un mateix partit, amb informacions que són molt més opinatives que interpretatives". Un comportament que es reprodueix a les tertúlies radiofòniques, en què, segons Miravitllas, els opinadors "són intel·lectuals orgànics de partit" i els bons i els dolents "sempre són els mateixos".
Pressions en primera persona
El director del programa La nit de COMRàdio assegura que "pels polítics, els periodistes són enemics a classificar, que estan amb ells o en contra d'ells". I d'aquesta classificació, en sorgeixen les pressions. "La més subtil és la censura econòmica, tot i que de vegades el polític et truca directament o fa que et truquin", detalla. Dels mecanismes de pressió, en cita la concessió de freqüències, les subvencions, les insercions de publicitat institucional i també el bon tracte polític. Uns mecanismes que, diu, "tenen el seu efecte".
Es refereix als mitjans privats, tot i que afegeix que els periodistes dels públics també estan condicionats: "La pressió va en proporció a la magnitud del mitjà i en una gran corporació les pressions són molt grans", explica en referència a TVE i TV3. De TVE diu que "mai ha sigut menys dependent del poder que en l'època de Zapatero i que ara viu un procés d'involució".
És més dur amb TV3: "La modernitat de TV3 no ens pot fer amagar la informació decantada que ha tingut en certs aspectes de relat de país". Creu que "comet l'error de donar-nos com a paradís el que només és una opció política".
Los nuevos déspotas del periodismo político , Miravitllas també hi confessa pressions rebudes en primera persona: "Un dia, després d'entrevistar José María Aznar, el seu cap de gabinet no va parar de demanar-me, fins i tot agafant-me del braç, que tallés una pregunta". Es va acabar emetent sense canvis, però després que Aznar aterrés a La Moncloa, Miravitllas va durar poc a TVE.

martes, 10 de abril de 2012

Ramon Miravitllas: “En el periodismo existen personas que conspiran muy bien y escriben muy mal” [La Huella Digital]

José Luís Rodríguez-Marín, de la revista universitaria La Huella Digital, ha conversado con Ramon Miravitllas acerca de su libro Los nuevos déspotas del periodismo político. Nos permitimos transcribir su artículo aquí, y os recordamos que el lunes día 16 tenemos una cita con Miravitllas, que presentará su libro con la presencia de Felip Puig (M.H. Conseller d'Interior) y Miquel Iceta (Il·lustre Diputat). Al margen de sus cargos políticos actuales, los dos han sido portavoces del Govern de la Generalitat. 

Los intereses, las vanidades, las sumisiones y las mentiras son sólo algunos de los aspectos que salpican al  periodismo político que se practica en la España de estos días. Este panorama incómodo y delicado ha llevado al periodista Ramón Miravitllas (Ripoll, Gerona, 1949) a emitir una firme denuncia contra los entresijos que se desarrollan en la batalla política que mantienen tanto partidos como medios. En su obra Los nuevos déspotas del periodismo político, el reportero se sirve de la crónica y el ensayo para hacer una dura crítica de la profesión periodística, donde el juego es más sucio que nunca y la verdad pierde terreno en favor de realidades interesadas, retorcidas y crispadas.


Curtido en prensa, radio y televisión, Miravitllases un profesional de la comunicación con amplio recorrido en los medios españoles. Referencia del periodismo crítico y la crónica política, ahora recurre a la literatura para presentar una situación que se antoja fundamental en el devenir de la profesión. Sin caer en el alarmismo o el pesimismo barato, Los nuevos déspotas del periodismo político (Laertes) es una crónica revisionista, clara y sincera que pone en evidencia las distintas problemáticas que han llevado a los comunicadores a una situación tan negativa.
Miravitllas es también profesor. Sus estudiantes saben de antemano la situación a la que se enfrentan, algo en lo que el autor hace mucho hincapié. “A mis alumnos de Periodismo Político de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Vic se lo explico a través de la siguiente frase: La situación es grave, pero no seria. Esto quiere decir que no nos tomamos en serio la crisis de la comunicación, del periodismo político”, explica el autor. El surgimiento del “despotismo periodístico” y su evolución es la piedra base sobre la que gira la obra, algo que el propio escritor corrobora asegurando que su libro, que en un principio nació como un “manual de cómo hacer buen periodismo”, acabo transformándose porque el cuerpo le pedía “introducir otras situaciones que explicasen cómo se ha llegado hasta aquí”.
La experiencia en distintos medios también le ha ayudado a dotar de consistencia a sus trabajo. Mundo DiarioMundo FemeninoEl Periódico de CatalunyaInterviúRTVE oCOM Radio son sustentos suficientes para explicar la degeneración del periodismo político. Esta experiencia profesional le ha llevado a asentar unos antecedentes y un contexto fundamentales para comprender la “grave crisis” por la que atraviesa la profesión. “Son situaciones muy distintas. En los años 70 y 80, especialmente en los 70, existía un enemigo común y entre el periodismo y la política funcionaba un ‘coleguismo’ de conveniencias. La Transición dejó a la política y a los periódicos juntos, unidos de la mano, pero después se separaron poco a poco. Costó mucho deshacer esos matrimonios promiscuos, concertados”, critica el escritor. Hoy en día la situación funciona de otra forma, pero no deja de existir esa unión sórdida entre medios y políticos. Medios que también actúan como sucursales de otros poderes, que capitulan ante los intereses políticos y comerciales de los conglomerados y se enzarzan en guerras de influencias.
Cuando el periodista aspira a conducir elites políticas y masas, cuando la prioridad es ganarse el favor de los que gobiernan y no informar, o cuando la opinión pública está dirigida por medios y partidos, la sensación es que la situación no puede ser peor. “Vivimos en el cenit del despotismo, pero todo parece indicar que mañana irá a más. En España hay una lucha fratricida entre las distintas facciones periodísticas. Aquí se llega a luchas de fuerza insoportable a través del posicionamiento político de los medios, a través de dos grandes empresas que se disputan el control”, asevera Miravitllas. Parecen graves, por lo tanto, las consecuencias de practicar un periodismo sin reglas, mal colocado entre el poder político y económico, y que somete las informaciones a la clase más puramente partidista.
Si se trata de buscar responsabilidades, la lista puede ser interminable: nuevos conglomerados que transforman el periodismo en entretenimiento; nuevos canales de autocomunicación que degeneran el lenguaje informativo; abuso mediático de la razón de Estado; control creciente de la información por las fuentes… Todo esto se ha convertido en un caldo de cultivo ideal para el nuevo orden establecido, algo sobre lo que también reflexiona el autor. “El estado es realmente negativo, de suma de crisis. Crisis financiera desalentadora, que descoloca al profesional. Crisis periodística de siempre, relacionada con las materias primas y las nuevas tecnologías. Crisis de la palabra, que nos deja a merced. Crisis del ser humano y  crisis de la profesión”, señala el experto en comunicación.
Sin embargo, en la profesión también recae la responsabilidad. Si bien es cierto que el poder político busca al mediático, ocurre lo mismo en sentido contrario. Es el periodista el culpable más importante de que mercado y empresa se antepongan a conciencia y ética. “Hay periodistas que se asientan enseguida en la comodidad. En el periodismo existen personas que conspiran muy bien y escriben muy mal. El lenguaje del político no es comprensible y el periodista habla igual que él, por lo que la gente no entiende nada”, asegura Miratvillas.
Su experiencia docente también le ha ayudado a comprender que el panorama que se presenta parte de un problema de base. “Las universidades vomitan profesionales con carencias importantes. Me gustaría saber si las facultades se marcan el camino para enseñar a diferenciar la ética, el rigor… También creo que hay jóvenes profesionales muy bien preparados, pero que en cuanto llegan a los medios se los lleva el primer viento comercial”, advierte el periodista.
Pese a lo negativo de la situación, Miravitllas presenta su obra con cierto aire regeneracionista, en parte como un manual de cómo hacer las cosas bien y, en parte, como una crónica de todos los errores cometidos y que no se deben volver a repetir. Se trata de un paso más hacia la cordura periodística, así como un paso más en la carrera literaria de un autor cuya obra abarca desde la poesía visual hasta la novela, pasando por otros géneros como el relato corto o la biografía.

martes, 20 de marzo de 2012

Ramon Miravitllas, cara a cara amb Carles Flavià. Aquest vespre, a BTV

Avui dimarts, a les 21.30, Carles Flavià entrevista Ramon Miravitllas al Jo que sé!, de BTV. Serà una bona oportunitat d'escoltar, per boca del seu autor, qui són i que fan els nous déspotes del periodisme polític, a qui Miravitllas descobreix en el seu nou llibre!


lunes, 19 de marzo de 2012

Diario del Aire —glosario crítico de actualidad— opina sobre «Los nuevos déspotas del periodismo político», de Ramon Miravitllas

LIBROS A DIARIO (Diario del Aire)
"LOS NUEVOS DÉSPOTAS DEL PERIODISMO POLÍTICO"
Autor: Ramón Miravitllas: Editorial Laertes, Barcelona, 2012


Lo estoy leyendo y me parece muy interesante y bastante equilibrada la postura que el autor mantiene respecto al periodismo político en España. Política, dinero y periodismo han perdido los papeles de su relación. Los tres poderes manejan España en un revoltijo ladino que rompe los límites propios y corrompe el mensaje de los medios. Una grave impostura de la que muy pocos hablan en público y sin embargo ocupa la mente de una sociedad civil dolorida y atónita. Nuestro periodismo político está más sucio que nunca: conglomerados de la comunicación que se venden al mejor postor y mercadean con la noticia, diarios que toman partido estricto sin proclamarlo, cuadros dirigentes que hacen del oficio una cuestión de dominio, ilustres cronistas que predican al dictado de sus amos ideológicos, redactores acomodaticios o esclavizados por la crisis y sus estrategas, reporteros que infectan el discurso social de espectáculo de feria, internautas pseudoperiodísticos que implantan un neoterrorismo dialéctico de grueso calibre o juegan a cocinitas políticas, siempre a costa de maltratar la verdad. El autor se sirve del ensayo y de la crónica de los lances más crispados y sectarios de la batalla política española para poner en evidencia un secreto a voces: el negocio hipócrita de los traficantes de realidades amañadas. Una delicada andadura –y no precisamente de puntillas– por el fango fétido poblado de una fauna urticante. De su mano vamos a entrar en un campo de minas plagado de intereses espurios, vanidades explosivas, sumisiones indignas y mentiras incendiarias.

martes, 28 de febrero de 2012

Novedad editorial: «Los nuevos déspotas del periodismo político», de Ramon Miravitllas

LOS NUEVOS DÉSPOTAS DEL PERIODISMO POLÍTICO
 —Ramon Miravitllas— 


Política, dinero y periodismo han perdido los papeles de su relación. Los tres poderes manejan España en un revoltijo ladino que rompe los límites propios y corrompe el mensaje de los medios. Una grave impostura de la que muy pocos hablan en público y sin embargo ocupa la mente de una sociedad civil dolorida y atónita. Nuestro periodismo político está más sucio que nunca: conglomerados de la comunicación que se venden al mejor postor y mercadean con la noticia, diarios que toman partido estricto sin proclamarlo, cuadros dirigentes que hacen del oficio una cuestión de dominio, ilustres cronistas que predican al dictado de sus amos ideológicos, redactores acomodaticios o esclavizados por la crisis y sus estrategas, reporteros que infectan el discurso social de espectáculo de feria, internautas pseudoperiodísticos que implantan un neoterrorismo dialéctico de grueso calibre o juegan a cocinitas políticas, siempre a costa de maltratar la verdad...

El autor se sirve del ensayo y de la crónica de los lances más crispados y sectarios de la batalla política española para poner en evidencia un secreto a voces: el negocio hipócrita de los traficantes de realidades amañadas. Una delicada andadura –y no precisamente de puntillas– por el fango fétido poblado de una fauna urticante. De su mano vamos a entrar en un campo de minas plagado de intereses espurios, vanidades explosivas, sumisiones indignas y mentiras incendiarias. ¿Se atreven a acompañarnos?

 Ramon Miravitllas (Ripoll, 1949) es un reconocido profesional de pluma, micrófono, pantalla y aula. Se curtió en los equipos fundadores de Mundo Diario y El Periódico de Catalunya, fue subdirector de Interviú, saltó a RTVE para presentar nuevos formatos de programas de debate y entrevista, y desde 1997 dirige la tertulia La Nit en COM Ràdio. Es profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Uvic, donde imparte la asignatura de periodismo político.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Novedad editorial: "Tan real como la ficción. Herramientas narrativas en periodismo." Doménico Chiappe

TAN REAL COMO LA FICCIÓN
herramientas narrativas en periodismo
—Doménico Chiappe—


Este libro es un viaje al interior del periodismo literario, del que se regresa con la sensación de que los textos profundos y bien escritos serán los que le devuelvan la relevancia y la dignidad a un oficio que parece haberlas perdido en los últimos tiempos. En estas páginas se encuentra una visión crítica y rigurosa del periodismo, así como una defensa apasionada de la crónica, el reportaje y la entrevista como géneros literarios; y de la investigación, la vivencia y la empatía como maneras de hallar la noticia.

El autor reúne las técnicas de la narrativa de ficción y analiza cómo se pueden aplicar —y, por qué no, doblegar— las rígidas reglas que debe seguir todo aquel que relata historias reales, sin renunciar a la veracidad ni a la noticia. De manera didáctica y amena, recurriendo a pertinentes y brillantes fragmentos escritos por los maestros de la literatura de no-ficción, se abordan las estrategias que, por una parte, construyen un texto capaz de atrapar al lector y, por otra, influyen en la manera de transmitir la realidad.

Entender los códigos literarios y periodísticos, dominar las herramientas narrativas, educar la mirada ante el mundo para después saber plasmarla y leerla en los medios, son las potentes armas con las que nos dota este ensayo. Se trata, al fin y al cabo, de obtener la lucidez necesaria para no ceder ante en la manipulación informativa, para ser libres a la vez que fieles a la realidad.

Doménico Chiappe. Desde principios de los años noventa ejerce el periodismo de investigación. Fue miembro fundador de la revista Primicia y del diario TalCual, en Venezuela, y fue galardonado con la Mención de Honor en los Premios Iberoamericanos de Unicef y la Agencia EFE por una serie de reportajes sobre niños apátridas publicada en El Nacional.

En la actualidad es colaborador de la publicación española Frontera D e imparte su taller de periodismo narrativo en la Escuela de Escritura Creativa Fuentetaja y en el máster del diario ABC. Es coordinador editorial de La Fábrica.

Ha publicado la obra multimedia Tierra de extracción 2.0, la novela Entrevista a Mailer Daemon y el libro de cuentos Párrafos sueltos, con el que obtuvo el premio de relato corto Ramón J. Sender.