miércoles, 1 de octubre de 2014

Novedad:

Filmando el cambio social
Las películas de la Transición

José Luis Sánchez Noriega (eds.)

Volver sobre un centenar de películas del cine español de la Transición sirve para comprobar el cambio que experimenta la sociedad en pocos años: desde la represión y los tabúes sexuales, el autoritarismo familiar, la idealización de lo extranjero, el machismo, la sospecha frente a lo moderno, la ausencia de debate social... del tardofranquismo a la revisión crítica del pasado histórico, el cuestionamiento de la moral tradicional, las nuevas relaciones de pareja e identidades sexuales o distintas muestras de la pluralidad política, territorial y social. Los documentales y ficciones de denuncia, el cine quinqui y las películas sobre delincuencia juvenil, las comedias sobre nuevos estilos de vida o las nuevas generaciones de cineastas –tanto varones como mujeres– muestran un cine más plural en formatos, géneros, estilos e identidades, un cine que dialoga más con el espectador al compartir su experiencia vital.

El cine español de la Transición presenta como perspectiva medular una mirada a la realidad actual y a la realidad histórica, con la innegable voluntad de servir de testimonio y poner en circulación valores e ideas que se consideran fundantes de la sociedad democrática que se está construyendo en esos años. Al mismo tiempo, este cine promueve nuevos valores en las relaciones personales y familiares presididas por la libertad del individuo y una idea de la sexualidad desprovistas de las prohibiciones de la moral heredada.

Este libro es el resultado de un equipo coordinado por J. L. Sánchez Noriega en el que participan los doctores Pilar Amador Carretero (Universidad Carlos III de Madrid), Bénédicte Brémard (Université du Littoral-Côte d’Opale), Virginia Guarinos Galán (Universidad de Sevilla), Miguel Ángel Huerta Floriano (Universidad P. de Salamanca), Esperanza Yllán Calderón (Universidad Complutense de Madrid), Ernesto Pérez Morán (Universidad Complutense de Madrid) y Pedro Sangro Colón (Universidad P. de Salamanca).


José Luis Sánchez Noriega es licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias de la Información. Profesor titular de Historia del Cine y del Audiovisual en el departamento de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid y conferenciante en el centro de estudios para norteamericanos IES-Madrid, actualmente es coordinador del Máster de Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (UCM-UAM y Museo Reina Sofía). Coordina el proyecto de investigación «Ideologías, política e historia en el cine español de la Transición (1976-1984)» en el que se enmarca este libro.




Índice
Introducción: una nueva mirada sobre el cine de la Transición
José Luis Sánchez Noriega

La Transición franquista a la democracia
Esperanza Yllán Calderón

Las políticas cinematográficas de los gobiernos de la Transición
Ernesto Pérez Morán

Trayectorias, libertades e identidades en el cine español (1974-1984)
José Luis Sánchez Noriega

El cine de la Transición en sus películas significativas:
Convulsiones del posfranquismo (1974-1976)
Utopía y desencanto (1977-1979)
La democracia establecida (1980-1982)
Alternancia en el poder (1983-1984)

Los autores
Pilar Amador Carretero. Profesora titular emérita de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid.
Bénédicte Brémard. Profesora titular habilitada de Filología Hispánica (Maître de Conférences Habilitée à Diriger des Recherches), Université du Littoral-Côte d’Opale, H.L.L.I. 
Virginia Guarinos Galán. Profesora titular de la Facultad de Comunicación (Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad) de la Universidad de Sevilla. Doctora en Ciencias del Espectáculo y en Comunicación Audiovisual. 
Miguel Ángel Huerta Floriano. Profesor encargado de cátedra de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca e Investigador Principal del Proyecto I+D+i Ideología, valores y creencias en el «cine de barrio» del tardofranquismo (1966-1975). 
Ernesto Pérez Morán. Profesor a tiempo Completo en la Universidad de Medellín (Colombia) y Colaborador Honorífico en la Universidad Complutense de Madrid. 
José Luis Sánchez Noriega. Es profesor titular de Historia del Cine y del Audiovisual en el Departamento de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid.
Pedro Sangro Colón. Profesor catedrático de Lenguaje y Narrativa Audiovisual en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca. 
Esperanza Yllán Calderón. Profesora titular emérita en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. 

Referencias bibliográficas

Índice de películas (cronológico)

Índice de películas (por orden alfabético)

Índice de directores

Espai Contrabandos:

Micmag.net
aLBOROTADOR CULTURAL Y SOCIAL
eUROPA Y lATIONAMÉRICA


CATALUNYA ALTERNATIVA - 

El libro POLÍTICO y CRÍTICO 

tiene su espacio en la 

BARCELONA PERIFÉRICA......

JOSEP Mª NAVARRO CANTERO - SEPTIEMBRE 2014.
Barcelona fronteriza, a esa Barcelona que no está en los mapas de los circuitos hoteleros, ni en los circuitos del turismo de masas que están reduciendo a la combativa Rosa de fuego (nombre de la Barcelona de los años 20 y 30 del siglo XX) a una especie de disneyworld...
Jordi del Espai Contrabando - Foto © Josep Mª Navarro Cantero.
Jordi del Espai Contrabando - Foto © Josep Mª Navarro Cantero.
Llamaré Periférica a la Barcelona fronteriza, a esa Barcelona que no está en los mapas de los circuitos hoteleros, ni en los circuitos del turismo de masas que están reduciendo a la combativa Rosa de fuego (nombre de la Barcelona de los años 20 y 30 del siglo XX) a una especie de disneyworld, uno más entre los centenares dedisneyworlds que podemos encontrar en el panorama de ciudades del mundo,  ciudades devoradas por el consumismo más voraz  representado por cierto turismo potenciado por autoridades municipales, aliadas de grupos hoteleros y multinacionales del turismo... ávidas de dinero fácil y rápido.

En este contexto, y en el barrio de la Ribera, en el ya mítico Forat de la Vergonya (entre las calles Sant Pere Més Baix, Metges, Jaume Giralt y Carders, cerca del Mercat de Sta. Caterina), un espacio público rescatado por la lucha vecinal de las ansias especuladores, en plena euforia y orgía urbanística (años 2004/2005), encontramos el ESPAI CONTRABANDOS, espacio de libros políticos y críticos.

El espacio de plaza que configura este territorio “fronterizo y periférico”  se denomina “oficialmente” Pou de la Figuera, aunque el nombre de “guerra” sigue siendo el de Forat de la Vergonya (Agujero de la Vergüenza).
En este espacio y a lo largo de unos tres años se desarrolló una dura batalla entre vecinos, sus asociaciones y plataformas frente al Ayuntamiento
(en ese momento gobernado por el partido socialista catalán-PSC), en favor de un espacio que denominaremos del bien común, o sea un espacio público, sí, pero con un fuerte componente de bien común por la decisiva participación y presencia del vecindario en su configuración y actual gestión.

ESPAI CONTRABANDOS está gestionado por una cooperativa de tres personas, y en él confluyen de entrada unas  25 editoriales ( Txalaparta, Gedisa, Clave Intelectual, Ediciones del Serbal, Pol.len, Lupercalia, La Oveja Roja, Tierradenadie Ediciones, NED ediciones, Libros en acción, Laertes, Aldarull, El Deskontrol, El Viejo Topo, Icaria Editorial, Ediciones Bellaterra, Capitán Swing, Akal, Editorial Fundamentos, Oozebap, Tigre de Paper, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Side Books, Octaedro Editorial, Proteus, Potlatch Ediciones, Horsori Editorial, Denes editorial ), que conforman esta asociación de editoriales que también se denomina Contrabandos.

En el Espai Contrabandos se encuentran, así mismo, otras pequeñas editoriales que no forman parte de esta asociación, por ejemplo, Editorial Hiru que edita libros de teatro.

Son editoriales que de forma continuada editan, pero que muchas veces es difícil encontrar sus publicaciones en las librerías habituales, por ese motivo se acordó crear este espacio, ESPAI CONTRABANDOS, que es un espacio prácticamente enganchado con los locales de Icaria Editorial, y con salida directa al Pou de la Figuera/Forat de la Vergonya.

Queremos fomentar el conocimiento de editoriales políticas y críticas...queremos dar a conocer las editoriales independientes, más allá de los autores que publican en éstas..” me comenta Jordi Panyella, uno de los cooperativistas que gestionan este ESPAI...
“El momento histórico que vive Catalunya en estos momentos, inmersa en un proceso de reivindicación política de su derecho a decidir respecto a su separación o no de España, es un momento muy propicio para la lectura de libros políticos y críticos”, comenta Jordi. 
"Se busca un sentido crítico para poder cambiar las reglas del juego”. Quizás 10 años atrás esta necesidad de libros críticos no se hubiera manifestado tan claramente. Por ejemplo, la editorial Pol.len, una de las editoriales implicadas en el Espai, acaba de publicar el último libro del filósofo Santiago Alba Rico, “¿Podemos seguir siendo de izquierdas? Panfleto en sí menor”, y acaba de  agotar los mil ejemplares publicados (por supuesto hablamos de ediciones pequeñas, de pocos ejemplares)

A pesar de la competencia, de la gran sobre-producción de libros, de los actuales retos que plantean los libros digitales, la proliferación y  sostenibilidad de las pequeñas editoriales parece evidente, “si hay mil personas dispuestas a comprar el libro de Santiago Alba Rico, quiere decir que existe un potencial indeterminado de lectores..., dispuestos a comprar un determinado tipo de libros”.
“Vendemos sobre todo a partir de las presentaciones directas, y de las redes sociales. También con el procedimiento de micromecenazgo, a través de Verkami y otras plataformas.
El micromecenazgo establece unos vínculos muy interesantes entre los lectores potenciales, los autores y sus producciones...;todo esto crea unos compromisos concretos...”

Es evidente que la creación del ESPAI CONTRABANDOS no estuvo exenta de polémica y debate entre las editoriales que conforman la Asociación Contrabandos, ya que algunas editoriales de esta asociación no veían necesario disponer de un espacio físico abierto al público donde encontrar sus publicaciones, sino que creían (y creen) prioritario que sus libros y el de todas las editoriales del grupo debieran encontrarse en las grandes librerías, por supuesto en el FNAC, Casa del Libro, etc... No obstante el debate y la reflexión profundizó la opción por disponer también de este espacio complementario, o si se quiere principal, dónde encontrar ciertos libros, sin descartar, por supuesto, el hecho de que estos libros se distribuyan en todas las librerías posibles.

El espacio se ha integrado bien en el entorno, y participa activamente de ciertas actividades del barrio, como la gestión del Casal de barrio del Pou de la Figuera, un espacio asociativo donde confluyen asociaciones de vecinos, y otro tipo de asociaciones locales...
También promueven actividades en la plaza del Pou de la Figuera, como la próxima Feria del libro independiente y autoeditado,  que se celebrará el próximo día 4 de octubre.
Como ya hemos dicho, el ESPAI CONTRABANDOS está gestionado por una cooperativa, y Jordi nos comenta que les interesan mucho los valores del cooperativismo, más que la fórmula jurídica concreta de la cooperativa. La cooperativa se expresa en unos valores clave que son los que motivan a trabajar más allá de las  consideraciones profesionales, ya que la implicación, por supuesto, tiene un plus de participación política y social, de carácter transformativo. Más adelante se plantean entrar a formar parte de la Federación Catalana de Cooperativas y de la XES (siglas en catalán de la Red de Economía Solidaria).
Hablamos con Jordi de muchas cosas, y por supuesto del momento político y social que se vive en Catalunya, más allá de los tópicos, y de las opciones...”Tenemos derecho a imaginar un  futuro, el que sea, como independientes, con una sociedad civil muy fuerte que empuja.....;y el pasado tampoco importa tanto, en el sentido de si somos o no una nación milenaria....La justificación que tenemos es construir un futuro, el que queramos, y que nos haga felices conseguirlo...”  “Soy muy optimista cara al futuro...estoy esperando una hija, y me la imagino viviendo en una República catalana, con una alcaldesa en Barcelona (Ada Colau, la popular activista contra los desahucios, y promotora de la Plataforma STOP desahucios, y actual promotora de una plataforma política denominada en catalán Guanyem), y por supuesto en un país independiente políticamente”

Para finalizar esta conversación, Jordi nos recomienda algunos libros que pueden encontrarse en su librería y espacio: “Som com moros en la boira” del autor vasco (exiliado y en paradero desconocido) Joseba Sarrionandía, editada per Pol.len Edicions; “Bye Bye Blondie” de la escritora Virginie Despentas, editada también por Pol.len Edicions. “La mujer habitada” de la escritora Gioconda Belli, Editorial Txalaparta. “El naufragio del hombre” de santiago Alba Rico y Carlos Fernández, Editorial Hiru. “Dónde está mi tribu?” de la escritora Carolina del Olmo, Clave Intelectual, editorial.

 Barcelona, septiembre 2014. Josep Mª Navarro Cantero.



martes, 30 de septiembre de 2014

Entrevista:

Doménico Chiappe, autor de Tan real como la ficción. Herramientas narrativas en periodismo conversa con Ricardo Iván Paredes para PliegoSuelto - Revista de Literatura y Alrededores


Doménico Chiappe: “Vamos hacia un tipo de obra que no puede encasillarse en las fronteras de las artes”


Sobre el autor
Textólogo. Lic. en Filología Hispánica (Universitat de Barcelona) y en Periodismo (U. de San Martín, Lima). Trabajó en Expreso y Frecuencia Latina TV (Perú) y colaboró con El Universaly W Radio (Colombia). Reside en Barcelona y ha sido articulista de Mundo Hispano y Tribuna Latina. Sus temas: política internacional, inmigración, literatura, rock y culturas juveniles. Desde 2009 es editor-coordinador de PS. Actualmente realiza el Máster de Experto en ELE.

Huellas en el mar (Sub-Urbano) es una colección que reúne a los más destacados narradores hispanoamericanos residentes en España entre los que se cuentan Santiago Roncagliolo, Cristina Peri Rossi, Fernando Iwasaki, Leonardo Valencia, Marcelo Luján, Sergio Marras, Edson Lechuga o Karina Sainz, entre muchos otros. Con motivo de la publicación del tercer volumen de la colección, entrevistamos a su editor:Doménico Chiappe (Lima, 1970). Chiappe es, asimismo, pionero de la literatura multimedia en el ámbito panhispánico con Tierra de extracción (2000), es autor de las novelas Tiempo de encierro (Lengua de trapo, 2013) y Entrevista a Mailer Daemon (La Fábrica Editorial, 2007) así como del ensayo Tan real como la ficción. Herramientas narrativas en periodismo (Laertes, 2010).
Huellas en el mar, el título de la antología, lo tomaste del estribillo de “Plateado sobre plateado”, un tema del legendario rockero Charly García (Clics modernos, 1983). ¿La poética de dicha canción te inspiró para sacar adelante la compilación?
La letra de esos discos, como Clics modernosPiano BarYendo de la cama al living, escritas en esos años difíciles de Argentina, han podido corearse en el resto de países en distintas épocas. Han seguido vigentes, han significado algo en distintas generaciones. Es esa magia de la poética de Charly García la que, desde el título de la colección, he querido utilizar para unir las voces dispersas, únicas, que hay en esta selección de relatos. Y desde luego, es un homenaje desde la literatura, al menos por mi parte.

¿Qué criterios has tomado para seleccionar a los 25 autores incluidos en los seis volúmenes de la colección?
Los autores debían haber ensayado en el espacio conciso del cuento de manera reiterada; haber emigrado y, en esta experiencia, haber tenido que enfrentarse al acto de sobrevivencia; que la llegada y la partida hayan afectado no solo su tema, sino también su voz, su lenguaje, en una mutación necesariamente individual. En fin, tener la constancia de que esa voz propia existía y, desde luego, me cautivaba.
De acuerdo a tu trabajo de seguimiento de autores y del diálogo con ellos, ¿qué elementos crees que atraen a los escritores de países americanos para que decidan establecerse en España?
Doménico Chiappe
Cada caso es particular. Para el prólogo, no he querido extrapolar a partir de estos autores para hacer una tesis sobre la emigración de narradores desde Latinoamérica hacia España. Se hubiera podido, desde luego, trazar líneas cruzadas y lanzar generalidades que sonaran a verdad absoluta. Pero hubiera sido forzado, una patraña. Creo que el lector debe sumergirse en esta polifonía que se ofrece en Huellas en el mar, y sacar sus propias conclusiones. Pues hay más líneas paralelas entre los autores (sus temas, sus lenguajes, sus tonos), que puntos de coincidencia.
Para emigrar, no creo que existan ahora más o menos razones que las que atrajeron a los que se subieron en un barco para cruzar un océano desconocido y llegar a un lugar, o a un no-lugar, que explorar. Circunstancias personales, sobre todo.
En tu caso personal, formas parte de este contingente de narradores hispanoamericanos, ¿piensas que esta labor editorial ha sido también una forma de autoconocimiento? ¿Qué debates internos te ha generado?
He vivido varias migraciones. En la última, la que hice a Madrid, tuve conciencia de que mi voz narrativa propia debía buscarla en mi condición de extranjero. Quizás haya sido al revés: conocer y explorar este camino hasta consolidar mi escritura me llevó a querer mostrar otros casos.
Antes de que surgiera el proyecto ya había leído a los autores seleccionados, que publican en revistas, blogs, libros, y tenía una idea de la calidad que se podía ofrecer a quien se acerque a sus textos. Por una u otra razón, hay ausencias compensadas por las voces nuevas, incluso inéditas dentro del mercado libresco, que irrumpen aquí.

De otro lado, te dedicas al estudio y a la experimentación de formas narrativas digitales a través de obras hipermedia como Tierra de extracción(2000) y Basta con abrir las puertas de un hotel (2013). ¿De qué manera las nuevas tecnologías han influenciado en tu labor de escritor, editor, periodista y docente?
Explorar las posibilidades digitales para la literatura me ha llevado a la concisión, a la poética de la exactitud, a la fragmentación y experimentación. Sin renunciar a la tradición y sin desconocer la generación híbrida a la que pertenecemos, he experimentado con estas dos obras que mencionas, y varias más que he preferido no publicar, siempre intentando forzar los límites. Y eso se traslada al papel también, a la literatura que escribo para el códice. Son lenguajes distintos y cada proyecto nace para un medio u otro, una tecnología u otra. Y esta educación, este aprendizaje, da un conocimiento transversal, que puede aplicarse a las distintas facetas de una vida.
Eres autor de la tesina Hipermedismo. Narrativa para la virtualidad(Universidad Carlos III-Madrid, 2005)  ¿Qué es lo que planteas a través de este trabajo de investigación?
Sin querer establecer una enumeración de cualidades y características, a manera de decálogo, este trabajo analiza la literatura multimedia, de lo que llamé allí “hipermedismo”, pero que puede tener varias formas de nombrarla. También hace un recorrido de la evolución narrativa a través del avance tecnológico, para mostrar que se van consolidando lenguajes que adoptan, y a la vez exigen, del medio donde se desenvuelven.

Ya ese trabajo tiene casi 10 años, y a diferencia de otros momentos históricos, esta evolución avanza a mayor velocidad. Lo que antes demoraba un siglo, ahora apenas demora una década. Ha llovido mucho desde entonces, incluso para mí como autor.
¿Cuáles son tus reflexiones sobre la gestación de nuevos géneros híbridos de la escritura, condicionados por el formato digital?
Vamos hacia un tipo de obra que no puede encasillarse en las fronteras de las artes. Ya no es literatura, plástica, música, arquitectura, escultura… es todo a un tiempo, danzando en el espacio infinito y comprimido de lo digital. Vamos hacia un género envolvente, desarrollable solo desde equipos transdisciplinares, “hiperfonías” de la creación y la obra.
Tiempo de encierro es tu última novela y se basa en un hecho real: el desahucio de una familia en Madrid. Al igual que Tierra de extracción y Entrevista a Mailer Daemon tocan problemas sociales y la desmesura del poder, sin que se alejen del ímpetu estético y la experimentación narrativa. ¿Consideras que tus obras también representan una forma de compromiso y resistencia política-social?
La lucha contra el pensamiento totalitario de cualquier signo, el rebatir el discurso oficial, el mostrar el detalle humano de la época, está presente en la literatura que me interesa. Y espero que esté en la mía. Abordo la reconstrucción complaciente de la memoria, el derecho a la decisión individual de resistencia, las líneas trazadas por el poder que se hacen invisibles, la claudicación o rebelión en un acto… Poner la cara, los puños, el cuerpo a través de la literatura, como también, si hace falta, en medio de la plaza. Son las circunstancias. Desde luego, no es posible callar.

Finalmente, ¿qué proyectos creativos o editoriales tienes previstos de cara a este otoño?
Hay muchos planes, intentos de innovar en diversas áreas. A ver qué se concreta. De momento, me concentro en la publicación de mi libro de crónicas Cédula de Identidad, que reúne textos periodísticos desde 1995 hasta 2014, realizadas como reportero en Venezuela. Son escritos revisitados y reescritos, compuestos en un diálogo y unidad, a pesar de su fragmentación. Ha salido en Venezuela, bajo el sello La Guaya/Biosfera, y estará llegando a librerías al mismo tiempo que esta entrevista a Pliego Suelto.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Novedad:

Cartografías del 23-F - 
Representaciones en la prensa, la televisión, la novela, el cine y la cultura popular, 
de Francisca López y Enric Castelló (eds.)




Los capítulos que componen este libro tienen el objetivo común de abordar el análisis de la producción cultural en torno al 23-F, indagando en lo que tal producción puede enseñarnos sobre la España en la que se realiza y se consume. En este sentido, viene a llenar un hueco importante. A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el 23-F desde perspectivas periodísticas, históricas y políticas, faltaba un estudio abarcador del 23-F como icono y mito cultural. Este volumen suple esta falta con un compendio de ensayos que abordan a la vez el impacto del evento histórico en la cultura y los modos en que esta cultura digiere los hechos, creando relatos cotidianos que son fundamentales para entender la España de los últimos 30 años.


Índice

Prólogo
Anatomía de la representación. La materialidad de las cosas
Manuel Palacio (Universidad Carlos III). 

Introducción
Cartografía de la producción cultural en torno al 23-F
Francisca López (Bates College).

PRIMERA PARTE
INFORMATIVOS Y DOCUMENTALES

La disolución de un consenso: el 23-F en la prensa
Arantxa Capdevila (Universitat Rovira i Virgili).

El 23-F en la prensa anglosajona: drama, mito, olvido
Hugh O’Donnell (Glasgow Caledonian University).

El 23-F como recuerdo-destello: prácticas de memoria en el documental televisivo nacional 
José Carlos Rueda Laffond (Universidad Complutense).

El golpe a través del caleidoscopio autonómico
Enric Castelló (Universitat Rovira i Virgili).


SEGUNDA PARTE
NOVELAS, FICCIONES, AUDIOVISUALES Y CULTURA POPULAR

De travestis, coleópteros y héroes: El 23-F en la novela
Francisca López (Bates College).

Evocaciones del 23-F en el cine español contemporáneo: Muertos de risa, El Calentito y 23-F
Laia Quílez Esteve (Universitat Rovira i Virgili).

La ficción televisiva del 23-F. Memoria y mito del golpe a la Transición
Ruth Gutiérrez Delgado (Universidad de Navarra) y Sira Hernández Corchete (Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza).

‘Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación…': humor y subversión en las representaciones del 23-F en la cultura popular
Concepción Cascajosa Virino y Vicente Rodríguez Ortega (Universidad Carlos III)

Conclusiones: Cartografía de la nación a través del mito
Francisca López (Bates College) y Enric Castelló (Universitat Rovira i Virgili).

Los autores


lunes, 15 de septiembre de 2014

NOVEDAD:

Cartografías del 23-F
Representaciones en la prensa, la televisión, la novela, el cine y la cultura popular, 

de Francisca López y Enric Castelló (eds.)



Aunque a la altura de 2014 el fallido golpe de Estado de febrero de 1981 es para casi la mitad de los españoles un acontecimiento histórico quizás borroso en la memoria, el «23-F» no ha dejado de funcionar como icono cultural de la Transición y del nuevo Estado democrático. El relato del 23-F con sus héroes y villanos continúa hoy explicando y justificando lo mismo éxitos que fracasos, aciertos que errores. Siempre ahí, siempre listo para un nuevo reciclaje.

Los capítulos que componen este libro tienen el objetivo común de abordar el análisis de la producción cultural en torno al 23-F, indagando en lo que tal producción puede enseñarnos sobre la España en la que se realiza y se consume. En este sentido, viene a llenar un hueco importante. A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el 23-F desde perspectivas periodísticas, históricas y políticas, faltaba un estudio abarcador del 23-F como icono y mito cultural. Este volumen suple esta falta con un compendio de ensayos que abordan a la vez el impacto del evento histórico en la cultura y los modos en que esta cultura digiere los hechos, creando relatos cotidianos que son fundamentales para entender la España de los últimos 30 años.

Francisca López es catedrática en el Departamento de Español de Bates College (EE UU), autora de Mito y discurso en la novela femenina de posguerra en España, y coeditora de Historias de la pequeña pantalla: Representaciones históricas en la televisión de la España democrática y de Global Issues in Contemporany Hispanic Women’s Writing: Shaping Gender, the Environment, and Politics.

Enric Castelló es profesor titular del Departamento de Estudios de Comunicación de la Universitat Rovira i Virgili y miembro del grupo de investigación en comunicación Asterisc. Es editor de La mediatización del conflicto político (Laertes) y editor cofundador de Catalan Journal of Communication and Cultural Studies.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Diario de Noticias

Entrevista a ÁNGEL MARTÍNEZ SALAZAR,
periodista y escritor


“En cualquier conflicto bélico, la primera víctima siempre es la verdad.”

El periodista y escritor alavés Ángel Martínez Salazar acaba de publicar su último trabajo, que lleva por título Aquellas guerras que nos contaron (Laertes)

R. USÚA JAVIER ARIZALETA - Lunes, 1 de Septiembre de 2014 - Actualizado a las 06:07h

ESTELLA-LIZARRA - 
El autor, afincado en Tierra Estella, deja patente en el libro cuál es una de sus grandes pasiones, la lectura casi obsesiva de periódicos, especialmente la sección de Internacional. En él, plasma además su visión del mundo en función de la información que han ido transmitiendo los corresponsales de guerra españoles, de los que hace una radiografía histórica, eso sí, huyendo del modelo enciclopédico. 

Habla Martínez Salazar de una profesión cambiante y arriesgada que se ha cobrado muchas vidas, de periodistas que han dignificado la profesión y también de otros, los menos, no demasiado honestos. Precisamente esta figura, la del periodista especializado en conflictos internacionales, que cuenta 'in situ' lo que ocurre en países en guerra, ha cobrado especial relevancia en los últimos meses, y sobre todo en las últimas semanas, tras la muerte de James Foley, periodista estadounidense ejecutado por los yihadistas del Estado Islámico.

¿De dónde le viene ese interés por los reporteros de guerra?-En su día, hace unos 15 años, quise hacer un libro sobre la figura del periodista en la novela española contemporánea y me salió un capítulo que era este, y que daría para otro libro. Aquí se han juntado tres cosas; primero, como lector de periódico, lo que más me interesa es la sección de Internacional, y pude haberme especializado pero no me apetecía irme a Madrid; además yo tengo la pedrada del viaje, hay algo que me apasiona de viajar. Es más, creo que es una putada no tener dos vidas: una para viajar constantemente y otra para quedarme en casa. Y en tercer lugar, pensé en por qué no hablar de gente, de corresponsales que yo había conocido de cerca.

¿Qué se va a encontrar el lector en Aquellas guerras que nos contaron?-No es una enciclopedia, ni una publicación cerrada sobre los corresponsales. Es la visión de un vasquito, yo, que ve el mundo a través de los periódicos y los libros, y al que los corresponsales de guerra le han servido de informadores. Eso le ha servido también para mirar hacia atrás, a ver quiénes era los primeros que empezaron a contarlas. Pero no hablo de trincheras, ni de batallas, ni de fuegos cruzados; eso no me interesa.

El libro está plagado de citas, de anécdotas…-Sí, porque hay que ilustrar, pero he querido ser honesto, añadiendo lo que dice o cuenta cada uno. Tampoco pretendo ser imparcial. Ahora hay una guerra en Gaza, y yo hablo de campos de concentración, de terrorismo de Estado... A mí los hebreos me caen bien, de vez en cuando como comida judía y me interesa mucho la historia de los sefardíes; los de Hamás tampoco me caen bien, pero, ante la brutalidad, no puedo ser equidistante con Israel, está masacrando a un pueblo.

¿De haber sido corresponsal de guerra, qué conflicto le hubiera gustado cubrir?-Estuve en El Salvador y Guatemala en los años 80, y me interesa básicamente Centroamérica. Y, para que haya un guiño, no solo por vasco, me hubiera gustado acompañar a Belaustegigoitia en los años 30 a Las Segovias (Nicaragua) para conocer a César Augusto Sandino, o en los 80, a los sandinistas entrando en Managua. No me interesan mucho otras guerras, como las de Oriente Próximo o la de Irak, me quedan un poco lejos.

Divide a los corresponsales en distintos tipos: los que escriben desde el hotel, los que se juegan el pellejo…-Es que no dejan de ser periodistas como tú o como yo. Y hay quien se ve que es un gandul y no se mueve del hotel, y quien dignifica la profesión, como Manu Leguineche o Ramón Lobo, los dos grandes ejemplos, para mí, de buenos corresponsales de guerra. Hay algunos más literarios (Maruja Torres, Javier Reverte, Pérez-Reverte…), más juguetones, como Javier Nart o Julio Fuentes… Y también hablo de las corresponsales, las mujeres han aportado muchísimo a la profesión porque tienen otra sensibilidad y se van a fijar en cosas que los hombres no. No puedo olvidar tampoco a los corresponsales vascos, que aparecen por todas las esquinas: Soriano, Belaustegigoitia, Iriondo, Sistiaga… Y hay autores que me interesan por su precisión, su perspicacia, su punto de vista, quienes cuentan mejor el ambiente… También le he querido dar al libro un cierto soporte literario ya que, por ejemplo, en la Primera Guerra Mundial no hablo de corresponsales, porque ninguno estuvo en las trincheras, sino en la retaguardia, a buen recaudo.

¿Qué es lo que admira de los corresponsales y qué aborrece?-Hay una cosa que no me agrada en general de algunos: la propaganda, las visiones sesgadas, la descarada falta de objetividad, la moralina, el morbo... Para ver lo que pasa en Siria o en Gaza no hace falta que usted me salpique la página con sangre. Y sí me agrada el rigor, la información de primera mano y contrastada, una visión del conflicto didáctica y, cómo no, cierto sentido del humor sin ser frívolo, claro.

Asegura que éste es el libro que más le ha costado escribir…-Sí, por la temática, no por el tiempo. Es verdad que empecé hace diez años en una vacaciones en el Cabo de Gata, pero por lo que de verdad me ha costado es porque, a nada que tengas un mínimo de sensibilidad, es duro tragarte una guerra. La gente, por la nefasta influencia de las películas bélicas, piensa que el periodista es un tío que se lo pasa de puta madre: está en el hotel, liga con una chica de la Cruz Roja o de una ONG, tiene buenas dietas…

Cuando, en realidad, usted resalta una y otra vez lo mal pagados que están.
-Muy mal y con pocos medios, siempre intentando aprovechar el móvil, la cámara de fotos o el télex del compañero para llegar a tiempo.

Dice que en Irak se acabó el corresponsal de guerra tal y como se concebía.-Hasta entonces un corresponsal se movía a su aire, a su libre albedrío, sabía dónde podía ir... A partir de Irak cambia. Los ejércitos ven que los reporteros son peligrosos, porque van a contar lo que están viendo, y empiezan a controlar. De hecho, los servicios de inteligencia israelíes controlan en estos momentos tanto a Hamás como a las corresponsales extranjeros. Y al que sea un poco molesto, seguro que le putean; eso pasa en cualquier guerra. El periodista es una persona a controlar, porque en cualquier conflicto la primera víctima es la verdad. Si ahora en Ucrania hubiera habido un corresponsal, habría contado quién lanzó el misil. Ahora todo es confusión y unos se echan la culpa a los otros.

¿Quiere decir que es una figura en peligro de extinción?-No, pero va a tener que adaptarse a otras situaciones. Primero, porque a las empresas, en una profunda crisis, no les interesa invertir en periodismo de investigación, enviados especiales… 
Además, como digo, los controles por los ejércitos son férreos, ya no se pueden mover como hace veinte años. La ventaja para las empresas es que gracias a Internet y a las redes sociales hay otras fuentes de información, incluso de ciudadanos de a pie. Luego hay que contrastar, ahí está el peligro. También en las grandes empresas hay mucho papanatas que se fía más de las grandes agencias de información que del freelance, del periodista independiente. Y hay que desconfiar un poco de esas grandes agencias, aunque sean decentes, porque te pueden envolver y vender mercancía averiada.¿Por qué cree que un periodista da el paso de ir a un conflicto y se expone al peligro?

-En el libro no he buscado esa respuesta, pero, por ejemplo, Leguineche, al que mejor conocí, era todo lo contrario a un Indiana Jones. Era grande, torpe…, no me lo imagino corriendo en una balacera. Supongo que será el interés por ser testigos y cronistas de la historia. Creo que tiene que ver más con las ganas de contar que con otra cosa, a pocos les va la marcha esa del riesgo. 

Y también que es algo de edad, cuando se cumplen años ya pocos quieren ir. Los periodistas somos curiosos y, al que le falte eso, tiene que volver estudiar otra cosa. Eso y la ganas de contar son lo más importante, por encima incluso del talento. Yo, si fuera director de un periódico, no querría al primero de la clase, sino al más curioso y al que más ganas de contar tuviera.