jueves, 18 de septiembre de 2014

Novedad:

Cartografías del 23-F - 
Representaciones en la prensa, la televisión, la novela, el cine y la cultura popular, 
de Francisca López y Enric Castelló (eds.)




Los capítulos que componen este libro tienen el objetivo común de abordar el análisis de la producción cultural en torno al 23-F, indagando en lo que tal producción puede enseñarnos sobre la España en la que se realiza y se consume. En este sentido, viene a llenar un hueco importante. A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el 23-F desde perspectivas periodísticas, históricas y políticas, faltaba un estudio abarcador del 23-F como icono y mito cultural. Este volumen suple esta falta con un compendio de ensayos que abordan a la vez el impacto del evento histórico en la cultura y los modos en que esta cultura digiere los hechos, creando relatos cotidianos que son fundamentales para entender la España de los últimos 30 años.


Índice

Prólogo
Anatomía de la representación. La materialidad de las cosas
Manuel Palacio (Universidad Carlos III). 

Introducción
Cartografía de la producción cultural en torno al 23-F
Francisca López (Bates College).

PRIMERA PARTE
INFORMATIVOS Y DOCUMENTALES

La disolución de un consenso: el 23-F en la prensa
Arantxa Capdevila (Universitat Rovira i Virgili).

El 23-F en la prensa anglosajona: drama, mito, olvido
Hugh O’Donnell (Glasgow Caledonian University).

El 23-F como recuerdo-destello: prácticas de memoria en el documental televisivo nacional 
José Carlos Rueda Laffond (Universidad Complutense).

El golpe a través del caleidoscopio autonómico
Enric Castelló (Universitat Rovira i Virgili).


SEGUNDA PARTE
NOVELAS, FICCIONES, AUDIOVISUALES Y CULTURA POPULAR

De travestis, coleópteros y héroes: El 23-F en la novela
Francisca López (Bates College).

Evocaciones del 23-F en el cine español contemporáneo: Muertos de risa, El Calentito y 23-F
Laia Quílez Esteve (Universitat Rovira i Virgili).

La ficción televisiva del 23-F. Memoria y mito del golpe a la Transición
Ruth Gutiérrez Delgado (Universidad de Navarra) y Sira Hernández Corchete (Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza).

‘Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación…': humor y subversión en las representaciones del 23-F en la cultura popular
Concepción Cascajosa Virino y Vicente Rodríguez Ortega (Universidad Carlos III)

Conclusiones: Cartografía de la nación a través del mito
Francisca López (Bates College) y Enric Castelló (Universitat Rovira i Virgili).

Los autores


lunes, 15 de septiembre de 2014

NOVEDAD:

Cartografías del 23-F
Representaciones en la prensa, la televisión, la novela, el cine y la cultura popular, 

de Francisca López y Enric Castelló (eds.)



Aunque a la altura de 2014 el fallido golpe de Estado de febrero de 1981 es para casi la mitad de los españoles un acontecimiento histórico quizás borroso en la memoria, el «23-F» no ha dejado de funcionar como icono cultural de la Transición y del nuevo Estado democrático. El relato del 23-F con sus héroes y villanos continúa hoy explicando y justificando lo mismo éxitos que fracasos, aciertos que errores. Siempre ahí, siempre listo para un nuevo reciclaje.

Los capítulos que componen este libro tienen el objetivo común de abordar el análisis de la producción cultural en torno al 23-F, indagando en lo que tal producción puede enseñarnos sobre la España en la que se realiza y se consume. En este sentido, viene a llenar un hueco importante. A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el 23-F desde perspectivas periodísticas, históricas y políticas, faltaba un estudio abarcador del 23-F como icono y mito cultural. Este volumen suple esta falta con un compendio de ensayos que abordan a la vez el impacto del evento histórico en la cultura y los modos en que esta cultura digiere los hechos, creando relatos cotidianos que son fundamentales para entender la España de los últimos 30 años.

Francisca López es catedrática en el Departamento de Español de Bates College (EE UU), autora de Mito y discurso en la novela femenina de posguerra en España, y coeditora de Historias de la pequeña pantalla: Representaciones históricas en la televisión de la España democrática y de Global Issues in Contemporany Hispanic Women’s Writing: Shaping Gender, the Environment, and Politics.

Enric Castelló es profesor titular del Departamento de Estudios de Comunicación de la Universitat Rovira i Virgili y miembro del grupo de investigación en comunicación Asterisc. Es editor de La mediatización del conflicto político (Laertes) y editor cofundador de Catalan Journal of Communication and Cultural Studies.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Diario de Noticias

Entrevista a ÁNGEL MARTÍNEZ SALAZAR,
periodista y escritor


“En cualquier conflicto bélico, la primera víctima siempre es la verdad.”

El periodista y escritor alavés Ángel Martínez Salazar acaba de publicar su último trabajo, que lleva por título Aquellas guerras que nos contaron (Laertes)

R. USÚA JAVIER ARIZALETA - Lunes, 1 de Septiembre de 2014 - Actualizado a las 06:07h

ESTELLA-LIZARRA - 
El autor, afincado en Tierra Estella, deja patente en el libro cuál es una de sus grandes pasiones, la lectura casi obsesiva de periódicos, especialmente la sección de Internacional. En él, plasma además su visión del mundo en función de la información que han ido transmitiendo los corresponsales de guerra españoles, de los que hace una radiografía histórica, eso sí, huyendo del modelo enciclopédico. 

Habla Martínez Salazar de una profesión cambiante y arriesgada que se ha cobrado muchas vidas, de periodistas que han dignificado la profesión y también de otros, los menos, no demasiado honestos. Precisamente esta figura, la del periodista especializado en conflictos internacionales, que cuenta 'in situ' lo que ocurre en países en guerra, ha cobrado especial relevancia en los últimos meses, y sobre todo en las últimas semanas, tras la muerte de James Foley, periodista estadounidense ejecutado por los yihadistas del Estado Islámico.

¿De dónde le viene ese interés por los reporteros de guerra?-En su día, hace unos 15 años, quise hacer un libro sobre la figura del periodista en la novela española contemporánea y me salió un capítulo que era este, y que daría para otro libro. Aquí se han juntado tres cosas; primero, como lector de periódico, lo que más me interesa es la sección de Internacional, y pude haberme especializado pero no me apetecía irme a Madrid; además yo tengo la pedrada del viaje, hay algo que me apasiona de viajar. Es más, creo que es una putada no tener dos vidas: una para viajar constantemente y otra para quedarme en casa. Y en tercer lugar, pensé en por qué no hablar de gente, de corresponsales que yo había conocido de cerca.

¿Qué se va a encontrar el lector en Aquellas guerras que nos contaron?-No es una enciclopedia, ni una publicación cerrada sobre los corresponsales. Es la visión de un vasquito, yo, que ve el mundo a través de los periódicos y los libros, y al que los corresponsales de guerra le han servido de informadores. Eso le ha servido también para mirar hacia atrás, a ver quiénes era los primeros que empezaron a contarlas. Pero no hablo de trincheras, ni de batallas, ni de fuegos cruzados; eso no me interesa.

El libro está plagado de citas, de anécdotas…-Sí, porque hay que ilustrar, pero he querido ser honesto, añadiendo lo que dice o cuenta cada uno. Tampoco pretendo ser imparcial. Ahora hay una guerra en Gaza, y yo hablo de campos de concentración, de terrorismo de Estado... A mí los hebreos me caen bien, de vez en cuando como comida judía y me interesa mucho la historia de los sefardíes; los de Hamás tampoco me caen bien, pero, ante la brutalidad, no puedo ser equidistante con Israel, está masacrando a un pueblo.

¿De haber sido corresponsal de guerra, qué conflicto le hubiera gustado cubrir?-Estuve en El Salvador y Guatemala en los años 80, y me interesa básicamente Centroamérica. Y, para que haya un guiño, no solo por vasco, me hubiera gustado acompañar a Belaustegigoitia en los años 30 a Las Segovias (Nicaragua) para conocer a César Augusto Sandino, o en los 80, a los sandinistas entrando en Managua. No me interesan mucho otras guerras, como las de Oriente Próximo o la de Irak, me quedan un poco lejos.

Divide a los corresponsales en distintos tipos: los que escriben desde el hotel, los que se juegan el pellejo…-Es que no dejan de ser periodistas como tú o como yo. Y hay quien se ve que es un gandul y no se mueve del hotel, y quien dignifica la profesión, como Manu Leguineche o Ramón Lobo, los dos grandes ejemplos, para mí, de buenos corresponsales de guerra. Hay algunos más literarios (Maruja Torres, Javier Reverte, Pérez-Reverte…), más juguetones, como Javier Nart o Julio Fuentes… Y también hablo de las corresponsales, las mujeres han aportado muchísimo a la profesión porque tienen otra sensibilidad y se van a fijar en cosas que los hombres no. No puedo olvidar tampoco a los corresponsales vascos, que aparecen por todas las esquinas: Soriano, Belaustegigoitia, Iriondo, Sistiaga… Y hay autores que me interesan por su precisión, su perspicacia, su punto de vista, quienes cuentan mejor el ambiente… También le he querido dar al libro un cierto soporte literario ya que, por ejemplo, en la Primera Guerra Mundial no hablo de corresponsales, porque ninguno estuvo en las trincheras, sino en la retaguardia, a buen recaudo.

¿Qué es lo que admira de los corresponsales y qué aborrece?-Hay una cosa que no me agrada en general de algunos: la propaganda, las visiones sesgadas, la descarada falta de objetividad, la moralina, el morbo... Para ver lo que pasa en Siria o en Gaza no hace falta que usted me salpique la página con sangre. Y sí me agrada el rigor, la información de primera mano y contrastada, una visión del conflicto didáctica y, cómo no, cierto sentido del humor sin ser frívolo, claro.

Asegura que éste es el libro que más le ha costado escribir…-Sí, por la temática, no por el tiempo. Es verdad que empecé hace diez años en una vacaciones en el Cabo de Gata, pero por lo que de verdad me ha costado es porque, a nada que tengas un mínimo de sensibilidad, es duro tragarte una guerra. La gente, por la nefasta influencia de las películas bélicas, piensa que el periodista es un tío que se lo pasa de puta madre: está en el hotel, liga con una chica de la Cruz Roja o de una ONG, tiene buenas dietas…

Cuando, en realidad, usted resalta una y otra vez lo mal pagados que están.
-Muy mal y con pocos medios, siempre intentando aprovechar el móvil, la cámara de fotos o el télex del compañero para llegar a tiempo.

Dice que en Irak se acabó el corresponsal de guerra tal y como se concebía.-Hasta entonces un corresponsal se movía a su aire, a su libre albedrío, sabía dónde podía ir... A partir de Irak cambia. Los ejércitos ven que los reporteros son peligrosos, porque van a contar lo que están viendo, y empiezan a controlar. De hecho, los servicios de inteligencia israelíes controlan en estos momentos tanto a Hamás como a las corresponsales extranjeros. Y al que sea un poco molesto, seguro que le putean; eso pasa en cualquier guerra. El periodista es una persona a controlar, porque en cualquier conflicto la primera víctima es la verdad. Si ahora en Ucrania hubiera habido un corresponsal, habría contado quién lanzó el misil. Ahora todo es confusión y unos se echan la culpa a los otros.

¿Quiere decir que es una figura en peligro de extinción?-No, pero va a tener que adaptarse a otras situaciones. Primero, porque a las empresas, en una profunda crisis, no les interesa invertir en periodismo de investigación, enviados especiales… 
Además, como digo, los controles por los ejércitos son férreos, ya no se pueden mover como hace veinte años. La ventaja para las empresas es que gracias a Internet y a las redes sociales hay otras fuentes de información, incluso de ciudadanos de a pie. Luego hay que contrastar, ahí está el peligro. También en las grandes empresas hay mucho papanatas que se fía más de las grandes agencias de información que del freelance, del periodista independiente. Y hay que desconfiar un poco de esas grandes agencias, aunque sean decentes, porque te pueden envolver y vender mercancía averiada.¿Por qué cree que un periodista da el paso de ir a un conflicto y se expone al peligro?

-En el libro no he buscado esa respuesta, pero, por ejemplo, Leguineche, al que mejor conocí, era todo lo contrario a un Indiana Jones. Era grande, torpe…, no me lo imagino corriendo en una balacera. Supongo que será el interés por ser testigos y cronistas de la historia. Creo que tiene que ver más con las ganas de contar que con otra cosa, a pocos les va la marcha esa del riesgo. 

Y también que es algo de edad, cuando se cumplen años ya pocos quieren ir. Los periodistas somos curiosos y, al que le falte eso, tiene que volver estudiar otra cosa. Eso y la ganas de contar son lo más importante, por encima incluso del talento. Yo, si fuera director de un periódico, no querría al primero de la clase, sino al más curioso y al que más ganas de contar tuviera.

lunes, 8 de septiembre de 2014

NOVETAT

Relats de llum, d’ombra i de penombra
de Francesc Ferrandis Escrivà,

un recull de 25 relats i 80 microrelats que giren al voltant d’un eix temàtic tan polièdric com uniforme és el de la complexitat de les vivències i de la naturalesa humanes, presidides i marcades pels matisos que el mateix títol del llibre, de manera metafòrica, indica. La mort, l’eutanàsia, la vida com a obsessió, la tendresa, la brutalitat individual i social, el desencís, l’esperança, la desesperança, el desig, la insatisfacció, la soledat, l’amor en moltes de les seues dimensions (com a salvació, com a somni, com a quimera, com a força genèsica...), la força alliberadora de l’art i de la bellesa..., hi conviuen sobre el rerefons de les profunditats del jo, les relacions amb els altres o la immediatesa social. 


Francesc Ferrandis Escrivà (Polinyà de Xúquer, 1964) és llicenciat en filologia i actualmente exercix com a professor de secundària a l’IES La Senda de Quart de Poblet. És autor d’una vintena de llibres de text i de nombrosos recursos didàctics per a l’ensenyament de la llengua i la literatura, a més de traductor de materials curriculars de les més diverses disciplines acadèmiques. Relats de llum, d’ombra i de penombra és una incursió en la narrativa amb un to poètic i intimista.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Reseña en La Línea del Horizonte


(http://lalineadelhorizonte.com/blog/)

Los viajes y las horas 

Un relato de veinticuatro viajes a lugares repartidos por los cinco continentes, cada uno narrado a una hora del día. La hora de Aquitania, del monte Sinaí, de Tokio, de Karnak, de Namibia, Etiopía… Paisajes que Rafael Manrique llena de sentimiento, en un libro que nos inspira a viajar de otra forma.

18 de agosto de 2014
Cuando nos adentramos en un libro de viajes queremos aprender algo sobre el lugar, o soñar o evocar nuestro propio viaje. ¿Es el libro Los viajes y las horas un libro de este tipo? Con nuestro afán de clasificar lo tendríamos difícil, porque, en definitiva, una clasificación es un corsé. El libro es más una sucesión de ensayos al hilo, o con el pretexto, de los viajes.
Estas veinticuatro horas son una forma de presentar otras tantas estampas de lugares, siempre especiales. Son pequeñas impresiones cargadas de sentido y significado. Pero no es una antología de relatos acumulados, ni menos un centón, sino que, a pesar de ser todos muy diferentes, o precisamente por ello, de estar presentes los cinco continentes, y distar en el tiempo de la visita, hay un hilo conductor y un propósito.
Como buen psiquiatra –y con un bagaje cultural humanístico importante–,Rafael Manrique sabe extraer de cada lugar o situación algo que no es lo obvio ni lo previsible. Así, en estas veinticuatro horas, además de unas descripciones muy claras y vívidas, a menudo con una acompañante como interlocutora, para darle más perspectiva al relato, los lugares y las situaciones le llevan a algo mucho más profundo. Karnak le evoca la eternidad, la irrealidad y la imagen del Universo; Tokio, el movimiento y la desmesura; el monte Sinaí, la meditación, la música y la espiritualidad; el lago chileno Chungará, la emoción del cosmos y la madre Tierra; Namibia, las rarezas botánicas del desierto aparentemente estéril; las salinas de Essale, en Etiopía, la pobreza, la maldad y lo telúrico. Hasta en la civilizada y frecuentada Aquitania no se queda en la simple descripción, sino que el autor se adentra en el concepto de playa, en lo que significa para el turista, para las vacaciones, para vivir. Cada lugar trae una idea, y Rafael Manrique observa y siente, no rebotando apenas en lo gráfico, en lo inmediato.
Hay algo que nos sigue por todo el libro, que es el sentimiento del paisaje, lo que Unamuno hubiera aprobado, aunque no sea ahora en la Sierra de Francia ni Fuerteventura, sino mucho más remoto, en general (aunque el autor también escribe sobre Santo Domingo de Silos y sobre la Liébana).
Además, siempre hay un giro, una pirueta lógica en cada capítulo, algo como una metáfora, en la que lo semejante se desprende de la imagen observada o leída. Cada capítulo es, en este sentido, metafórico. Pero cada lector podrá interpretar las páginas de este libro a su modo, a cada uno le evocarán cosas distintas según su estado de ánimo o su previo conocimiento o noticia del lugar descrito.
Además de ser un inveterado viajero, conocedor de lugares remotísimos, es un pensador (a veces, ese personaje femenino que le acompaña es quien le saca de la ensoñación, como un gracioso contrapunto a su meditación, haciéndole bajar a la tierra). Rafael Manrique es, en fin, un ejemplo: no juzga, no saca moralejas ni conclusiones, sus veladas críticas son respetuosas; simplemente relata lo que le sugiere un lugar o los trabajos y movimientos de las gentes. Como él mismo dice “el mundo alrededor es un ámbito lleno de significado”. Y se siente entre lo cultural y lo natural. En este sentido, es un libro que nos inspira y ayuda a tener otra mirada, a viajar de otra forma.
Se lee muy bien, pues cada capítulo es una sorpresa, un descubrimiento. Las citas de libros y escritores no son culteranas ni abruman, sino que ilustran. Y a este respecto, una pequeña sugerencia es que los autores que cita, que son muchos, podrían serlo con el nombre completo, no sólo con la inicial y el apellido o, si son muy conocidos, con el apellido. La editorial Laertes (éste era el padre de Ulises) nos trae siempre títulos diferentes, saliendo, nunca mejor dicho, de los senderos más trillados. El libro de Rafael Manrique encaja en su catálogo perfectamente, por propio derecho.

Setmana del Llibre en Català 

a la plaça de la Catedral de Barcelona 

des de divendres 5 fins diumenge 14 de setembre.

Ens trobareu a la caseta de Contrabandos.


Us hi esperem!


jueves, 7 de agosto de 2014


Del 7 al 27 de agosto nos vamos a casa a leer. ¡Felices vacaciones!


Del  7 al 27 d'agost ens en anem a llegir a casa. Bones vacances!


martes, 5 de agosto de 2014



Eulàlia Lledó y su Quadern de Mèxic 
en El Huffington Post

Cuaderno de México


Verano. Días de ocio (para quien puede). También para quien puede, tiempo de viajes. Por ejemplo, a México.
Descomunal, México DF. Imposible hacerse una idea del tamaño de las áreas, zonas, barrios, secciones o como se diga esto en México DF. Difícil saber cómo se cosen entre sí. Muchas veces no hay solución de continuidad entre la opulencia y la miseria; ni siquiera un paso brusco de los rascacielos a las barracas. De las grandes avenidas pensadas con tiralíneas, a la sucesión ininterrumpida y abigarrada de los mercados de la calle. Un festival de olores, y el vivo esplendor y la alegría de todos los colores de México.
Hace poco, tuve la oportunidad de ir a México invitada por los tribunales electorales de la Ciudad de México y de Monterrey. Esto hizo que residiera en estas dos ciudades una intensa, soleada y llena de venturas quincena. El libro Quadern de Mèxic. De chilanga a regiomontana recoge las impresiones de esta tímida pero maravillada aproximación y es un homenaje lleno de gratitud a aquel país (no se priven: si les apetece, ahí va un capítulo). Si no, he aquí dos pequeños fragmentos:
Metros y peseros
«De momento, no necesito taxis. Estoy más contenta que unas pascuas con mi flamante tarjeta de metro de plástico recargable. ¡Cada viaje, con tantos transbordos como quiera, cuesta 3 pesos = 0,17 euros! Y el metro pasa raudo cada medio minuto. Es bastante limpio, y el sistema de transbordo, sencillo.
Indiscutiblemente, la divisa que hermana a todos los conductores de peseros[autobuses urbanos] es: «Antes muerto que que me adelanten». Esto les obliga a ir a toda castaña, a ponerse en marcha pegando saltos, a cambiar de marcha dando escalofriantes tirones a los enormes cambios, a parar en seco y, sobre todo, a coger las curvas con una especie de osadía desenvuelta con cierta tendencia a derrapar. Sin embargo, siempre que cogí un pesero, me sentí muy bien acompañada y confortable, incluso cuando no había asiento libre y me tocaba ir agarrada (como una garrapata: me iba la vida en ello) en la barra situado cerca de la entrada, porque el hecho de que conduzcan a toda velo no implica que alguna vez cierren las puertas; siempre las llevan abiertas de par en par. De todos modos, tanto en el metro como en el pesero, casi siempre iba sentada; si no había un sitio vacío, alguien me lo cedía. Nunca supe a ciencia cierta si por vieja o por blanca.
Por otra parte, no creo que puedas llegar a conocer mínimamente una ciudad (si es que puede conocerse alguna vez una), hasta que no usas el metro y el autobús, hasta que no percibes el ritmo de las estaciones, la configuración de los andenes, los peldaños de las escaleras, hasta que no hablas con la gente, aunque sea del tiempo, de dónde tienes que bajar o cambiar de línea o de dónde eres, a dónde vas, cuántos días hace que estás en la ciudad y qué has visto.»
Sor Juana Inés de la Cruz
«La mañana ha dado mucho de sí, pero no podía volver al hotel sin rendir homenaje a la inmensa sor Juana Inés de la Cruz. Metro, transbordo, me apeo en la estación de Isabel la Católica y voy hacia la Universidad del Claustro de Sor Juana. Antes de entrar, y para coger impulso, me tomo un agua fresca en un bar encantador. Otra institución mexicana muy recomendable, esta de las aguas frescas. Fue, concretamente, un agua de Jamaica, de un delicado tono carmín. Buenísima.
Curiosamente, la Universidad se declara laica. Sor Juana Inés de la Cruz lo impregna todo, cada patio, cada claustro; no importa que, en el más grande, haya una especie de ruidosa y expansiva feria de gastronomía. Deambulo aturdida y transida por la emoción y la alegría. ¡Por aquí debió pasar!, ¡aquí tal vez meditaba!, ¡quizás se sentaba en este banco para platicar con la virreina mientras organizaba ya el soneto!
Paseo por patios y claustros en estado de arrobamiento. Contemplo unas estatuas que realmente no hacen gran justicia a la genia. De repente, llego al meollo, una pequeña estancia decorada con una enorme firma de la escritora no muy rubricada, muebles de la época (auténticos o apócrifos, que, la verdad, tanto me da) y el retrato pintado por Miguel Cabrera, que tantas veces he contemplado en libros y revistas.»
Un libro que puede leerse como una invitación a México; un ensayo que puede ser útil si tienes la intención de ir algún día (o en vez de ir); o para leer porque sí, que es la mejor razón, quizás, para adentrarse en un libro, para visitarlo. (O para empezar a familiarizarse con el catalán, si es el caso.)
Que pasen unas muy buenas vacaciones.

Estiu. Dies de lleure (per a qui pot). També per a qui pot, temps de viatges. Per exemple, a Mèxic.
Descomunal, Mèxic DF. Impossible fer-se una idea de la mida de les àrees, zones, barris, seccions o sigui com sigui que es digui això a Mèxic DF. No se sap com es cusen entre si. Molts cops no hi ha solució de continuïtat entre l'opulència i la misèria; ni tan sols un pas brusc dels gratacels a les barraques. De les grans avingudes pensades amb tiralínies, a la successió ininterrompuda i bigarrada dels mercats del carrer. Un festival d'olors, i la vivesa i l'alegria de tots els colors de Mèxic.
Fa poc, vaig tenir l'oportunitat d'anar a Mèxic invitada pels tribunals electorals de la Ciutat de Mèxic i de Monterrey. Això va fer que sojornés en aquestes dues ciutats una intensa, assolellada i plena de ventures quinzena. El llibre Quadern de Mèxic. De chilanga a regiomontana recull les impressions d'aquesta tímida però meravellada aproximació i és un homenatge ple de gratitud a Mèxic (no s'estiguin de res: si els ve de gust, aquí en tenen un capítol). Si no, vet aquí dos petits fragments:
Metros i peseros
«De moment, no em calen taxis. Estic més contenta que un gínjol amb la meva flamant targeta de metro de plàstic recarregable. Cada viatge, amb tants transbords com vulgui, costa 3 pesos = 0,17 €! I el metro passa rabent cada mig minut. És prou net, i el sistema de transbord, senzill.
Indiscutiblement, la divisa que agermana els conductors de peseros [autobusos urbans] és: «Abans mort que no que em passin». Això els obliga a anar a tota castanya, a engegar rabents, a passar d'una marxa a l'altra fent espantoses estrebades als enormes canvis, a parar en sec i, sobretot, a agafar els revolts amb una mena de gosadia desimbolta amb tendència derrapant. Malgrat això, sempre que vaig agafar un pesero, m'hi vaig sentir molt ben acompanyada i confortable, fins i tot quan no hi havia seient lliure i em tocava anar agafada (com una paparra: m'hi anava la vida) a la barra de prop de l'entrada, perquè el fet que vagin a tota bufa no implica que algun cop tanquin les portes; sempre les duen obertes de bat a bat. De tota manera, tant al metro com al pesero, gairebé sempre seia; si no hi havia lloc, algú me'l cedia. No vaig acabar d'escatir mai si era per vella o per blanca.
Hi ha encara una altra raó: no crec que puguis arribar a conèixer mínimament una ciutat (si és que en pots arribar a conèixer mai cap), fins que no n'uses el metro i l'autobús, fins que no notes el ritme de les estacions, la configuració de les andanes, els graons de les escales, fins que no parles amb la gent, ni que sigui del temps, d'on has de baixar o canviar de línia o d'on ets, d'on vas, quants dies fa que ets a la ciutat i què has vist.»
Sor Juana Inés de la Cruz
«El matí ha donat per molt, però no podia tornar a l'hotel sense retre homenatge a la immensa sor Juana Inés de la Cruz. Metro, transbord, baixo a l'estació d'Isabel la Católica i cap a la Universidad del Claustro de Sor Juana. Abans d'entrar, i per agafar embranzida, em prenc una agua fresca en un bar encantador. Una altra institució mexicana molt recomanable, la de les aguas frescas. Va ser, concretament, una agua de Jamaica, d'un delicat to vermell. Boníssima.
Curiosament, la Universitat es declara laica. Sor Juana Inés de la Cruz ho impregna tot, cada pati, cada claustre; no hi fa res que, en el més gran, hi hagi una mena de sorollosa i expansiva fira de gastronomia. Hi deambulo com estabornida per l'emoció i l'alegria. Per aquí devia passar!, aquí potser meditava!, potser seia aquí per platicar amb la virreina mentre anava organitzant ja el sonet!
Passejo per patis i claustres en estat d'arrapament. Contemplo unes estàtues que realment no fan gaire justícia a la gènia. De sobte, arribo al rovell de l'ou, una petita estança decorada amb una enorme signatura de l'escriptora no gaire rubricada, mobles de l'època (autèntics o apòcrifs, que, la veritat, tant me fa) i el retrat pintat per Miguel Cabrera, que tantes vegades he contemplat en llibres i revistes.»
Un llibre que es pot llegir com una invitació a Mèxic; un assaig que pot ser útil si tens la intenció d'anar-hi algun dia (o en comptes d'anar-hi); o per llegir perquè sí, que és, la millor raó potser per visitar un llibre o endinsar-s'hi.
Que tinguin unes molt bones vacances.

martes, 15 de julio de 2014

Ana García-Arroyo, 
autora en Laertes de 
Historia de las mujeres de la India y de 
Orissa. Templos y tribus, 
habla en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi de su trabajo literario


Novedad:

El sueño de la visión produce cronoendoscopias:
Tratamiento y diagnóstico del trampantojo digital
Fernando de Felipe / Iván Gómez


Cómodamente instalado en el corazón mismo de la cada vez más confortable caverna digital, el espectador contemporáneo ha acabado aceptando como perfectamente naturales un nuevo tipo de imágenes que, hasta hace bien poco, eran consideradas como prácticamente imposibles (cuando no directamente impracticables). Imágenes, aquí definidas como cronoendoscópicas, que en su hiperrealista determinación vendrían a ampliar hasta límites realmente insospechados las posibilidades estéticas, narrativas y conceptuales del trampantojo en su acepción más inmersiva y extrema.

Imágenes capaces en definitiva de permitirnos contemplar al hipervisualizable detalle y más allá de cualquier limitación espacio-temporal desde el virtualizado vuelo de una mosca hasta la trayectoria de una bala, pasando por el funcionamiento de las sinapsis neuronales, los procesos cancerígenos, la gestación de la vida humana en vertiginoso plano-secuencia, las experiencias alucinógenas, las percepciones extrasensoriales, las visiones post-mortem, los laberintos de la memoria, los abismos de la locura, el pensamiento robótico, las paradojas cuánticas, la teoría del Big Bang, el evolucionismo argumentado a la carrera, las mutaciones socio-urbanísticas, e incluso la recreación en primera persona de todo el horror vivido por las víctimas de tragedias como la del 11-S.

Intuidas e incluso primigeniamente ensayadas por cineastas como Murnau, Gance, Hitchcock o Welles, las cronoendoscopias son hoy moneda corriente tanto en las filmografías de directores como Spielberg, Nolan, Fincher, Michael Bay, los Wachowski, Bekmambetov, Aranofsky, Lynch, Cronenberg, Malick, Cuarón, Gondry, Von Trier, Gaspar Noé, Mamuro Oshii, Haneke, Chris Marker, Sokurov o Tarkovski, como en series tan populares como C.S.I., House, Bones o Fringe. De hecho, lo que este libro pretende demostrar es que su reversible radio de acción no se limita al territorio de lo estrictamente fílmico y/o televisivo, sino que puede rastrearse con igual fortuna en territorios tan dispares como el de los videojuegos, el transmedia, la novela gráfica, la pornografía, la animación, el videoarte, el falso documental, la literatura de ciencia ficción, la fotografía, la historia del arte, la publicidad, la filosofía o, lógicamente, la investigación científica.

Fernando de Felipe es Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y Profesor Titular de la Facultat de Ciències de la Comunicació Blanquerna (Universitat Ramon Llull), donde dirige desde 2006 el Máster Oficial en Ficción en Cine y Televisión. Es autor de varios libros (entre otros: Ficciones colaterales: Las huellas del 11-S en las series «made in USA» y Memento Mori: Tiempo artificial, memoria protésica) y ha participado en diversas obras colectivas (La caja lista: Televisión norteamericana de culto, en esta misma editorial). Miembro del Consejo de Redacción de la revista Trípodos, director de las colecciones Widescreen (Glénat) y (Ex)tensiones (Trípodos/URL), autor de cómics (ADN, Soul, El hombre que ríe, Museum, Marketing & Utopía, Black Deker), guionista y realizador de cine y televisión (Oedipus, Darkness, Palabras encadenadas, El maquinista, Motel Spaghetti, Toon Toon), y crítico de televisión del diario La Vanguardia.

Iván Gómez García es Doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y Profesor Asociado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna donde imparte diversas asignaturas tanto en el Grado de Comunicación Audiovisual como en el Máster Universitario en Ficción en Cine y Televisión. Es coautor de los ensayos Adaptación (Barcelona: Trípodos, 2008), Ficciones colaterales: Las huellas del 11-S en las series «made in USA», junto al Dr. Fernando de Felipe. Miembro del Consejo de Redacción de la revista de estudios hispánicos Pasavento. Ha formado parte del Proyecto i+D+i: «Los medios audiovisuales en la Transición Española (1975-1985): Las imágenes del cambio democrático» (Universidad Carlos III.

martes, 1 de julio de 2014

El Correo de Álava

El escritor alavés Ángel Martínez Salazar, que desgrana en su libro virtudes y miserias de los reporteros de guerra, en La Florida. (Foto: Rafa Gutiérrez)

Ángel Martínez
Salazar homenajea
a los reporteros en
‘Aquellas guerras
que nos contaron’

N. ARTUNDO - VITORIA. «Podría ser la mirada de un lector que ha seguido las guerras», expone Ángel Martínez Salazar para describir su libro ‘Aquellas guerras que nos contaron’ (Laertes). Biógrafo de Baroja, Ignacio Aldecoa oManuel Iradier, seguidor infatigable de viajeros, tanto exploradores de la tierra como de la gastronomía, acomete su nuevo ensayo con una doble mirada. Por un lado, la del apasionado lector de las secciones de información internacional en los periódicos. Por otro, la del profesional del periodismo que no duda en «pintar tal cual» al colega que, más o menos cerca de un frente bélico, es amante
«del frasco o de las mujeres» o en clasificarlos como «vagos o rigurosos». Y es que en las páginas se mezclan «una mirada rigurosa sobre los corresponsales » con diversos «guiños a la profesión».

Como en muchos momentos de su libro, en el que Martínez Salazar recoge fragmentos de crónicas o aportaciones de diferentes reporteros –Jon Sistiaga, Jacinto Miquelarena, Rodrigo Soriano, Alfonso Rojo o Javier Nart–, deja a la insustituible pluma de su amigo Manu Leguineche la «radiografía de la profesión». El conjunto es, también, un adiós a una forma de trabajar e informar «que ya no va a ser como fue. Ya no sabes si lo que te cuentan es manipulación o no», y surge el ejemplo del conflicto en Siria.

El autor presentó ayer en Vitoria este libro –«el que más me ha costado», confesaba después de casi doce años de gestación–, acompañado por el reconocido escritor y autor de cómic Antonio Altarriba.

Mártires y literatos
En su análisis, el también profesor de literatura francesa en la UPV recalcaba «la idea de que los reporteros de guerra han sido los ojos de la sociedad y los ciudadanos. Frente a la propaganda, la mentira y la manipulación de la información, el reportero ha ejercido comouna especie de antídoto, una mirada si no objetiva sí al menos humana», razonaba Altarriba. A la vez, recordaba el conocido principio de que «la primera víctima en toda guerra es la verdad», citado porMartínez Salazar.

A lo largo de sus diez capítulos, el autor repasa dos siglos de historia, que arrancan con la decimonónica Guerra de Crimea y que incluyen a figuras como José Luis Pellicer, dibujante de ‘La Ilustración Española y Americana’, considerado también responsable de la primera historieta realizada en la piel de toro. Tampoco faltan esos «hombres y mujeres que dan un testimonio vital, personal» o quienes ya no pueden hacerlo, como Julio Anguita Parrado, Julio Fuentes, Juantxu Rodríguez o José Couso, al lado de quienes también dejaron huella en la literatura, como Vicente Blasco Ibáñez, Arturo Pérez Reverte, Juan Goytisolo o el mismo Baroja.

Altarriba tampoco olvidó resaltar la simbología de una portada donde soldados británicos con los ojos afectados por el gas mostaza avanzan como una columna de ciegos. «Habla de la crueldad de la guerra y recoge el tema de la ceguera», apuntaba. 


martes, 17 de junio de 2014

PRESENTACIÓ:

Dijous, 19 de juny, a les 19:00 h, a la llibreria Altaïr presentació del llibre –Hivern al Montseny. Diari d’un naturalista– del biòleg i naturalista Martí Boada, a càrrec del mateix autor i amb la participació de Toni Arbonés 

Amb independència del reconeixement que mereix la seva trajectòria, avalada pel Premi Global 500 de les Nacions Unides i el Premi Nacional Medi Ambient, en Martí Boada posseeix la virtut de contagiar els seus coneixements als qui l’escolten, amb senzillesa i entusiasme. En aquesta obra, la mirada del científic es suma a la bellesa hivernal de la fauna i la flora del Montseny, recolzant-se en els diaris de camp que elabora des de 1979. Hi descriu amb precisió la seva trobada amb una natura complexa, dinàmica i constantment canviant, la seva relació amb la gent de la zona i el fer de les seves activitats quotidianes.


Novedad:

LOS VIAJES Y LAS HORAS
de Rafael Manrique  


Veinticuatro viajes (y uno más) a lugares repartidos en los cinco continentes, cada uno narrado a una hora del día considerada la perfecta para este lugar. Viajes reales y posibles, descritos desde un punto concreto: un bar, una esquina, un banco, un puente, una orilla... Aquí el lector –y viajero virtual– conectará cada lugar con poesía, cine, narrativa, teatro y ese «apresar las cosas según vienen», en palabras de Magris, que enriquecen la experiencia de la lectura y del viaje real.


Rafael Manrique, psiquiatra y psicoterapeuta, concibe el viajar como uno de los mejores modos de obtener la inefable experiencia de, al igual que Moisés, «sentirse extraño en tierra extraña».